El talento que le dio vida al Teatro Colón: murió Emilio Basaldúa a los 83 años
El reconocido arquitecto y escenógrafo, que trabajó con Verdi, Kagel y Saura, falleció a los 83 años. ¿Cuál fue su obra más emblemática en el Colón?
Emilio Basaldúa, el arquitecto y escenógrafo que marcó una época en el Teatro Colón, falleció este lunes a los 83 años. Su legado abarca desde óperas de Verdi hasta el cine de Carlos Saura.
Hijo del reconocido pintor Héctor Basaldúa, Emilio nació con el arte en la sangre. Se recibió de arquitecto en la UBA y luego perfeccionó sus conocimientos en Europa y Estados Unidos. En 1971, ingresó al Teatro Colón como dibujante del equipo de escenografía, pero su talento lo llevó mucho más lejos.
¿Qué obras inmortalizó con su firma?
En la década del 90, Basaldúa diseñó la puesta en escena y el vestuario de La ciudad ausente, de Ricardo Piglia y Gerardo Gandini; La vida breve, de Manuel de Falla; Macbeth, de Verdi; y El cónsul, de Gian Carlo Menotti. Ya en los 2000, sumó títulos como Varieté, de Mauricio Kagel; Falstaff, de Verdi; y L’Elisir d’amore, de Donizetti, bajo la dirección de Sergio Renán.
Su huella también quedó en el Teatro Argentino de La Plata, donde realizó escenografías memorables. Pero su talento no se limitó a la ópera: en cine, fue director de arte en películas de Héctor Olivera como El Muerto (basada en Borges), Los viernes de la eternidad, Plata dulce y Una sombra ya pronto serás. También trabajó con Carlos Saura en Tango y El sur, dos títulos que le dieron proyección internacional.
Basaldúa fue, además, director artístico del Teatro Colón, cargo desde el que impulsó una visión estética que marcó a varias generaciones. Su partida deja un vacío enorme en la cultura argentina.