El suelo entrerriano bajo la lupa: estudiantes pampeanos cruzaron la frontera para ver qué encontraron

Estudiantes pampeanos viajaron a Entre Ríos para ver cómo se cuida el suelo. Lo que encontraron en una trinchera de Valle María y en una microcuenca sin plaguicidas los dejó pensando: no es lo mismo producir en La Pampa que en tierras con más de 1.000 milímetros de lluvia.

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El suelo entrerriano bajo la lupa: estudiantes pampeanos cruzaron la frontera para ver qué encontraron
El suelo entrerriano bajo la lupa: estudiantes pampeanos cruzaron la frontera para ver qué encontraron

Una delegación de la Universidad Nacional de La Pampa recorrió dos jornadas en el INTA Paraná y en Valle María para ver de cerca cómo se investiga y se protege el recurso más valioso del campo: el suelo. La actividad buscó que los futuros ingenieros en Recursos Naturales y Medio Ambiente pasen de la teoría a la práctica y conozcan herramientas concretas para producir sin degradar el ambiente.

La propuesta nació en la Cátedra de Manejo de Suelos de la UNLPam y estuvo destinada a alumnos de cuarto año. Los recibieron profesionales del Departamento de Recursos Naturales y Gestión Ambiental de la Estación Experimental Agropecuaria Paraná y de la Agencia de Extensión Rural Diamante.

El objetivo fue complementar la formación académica con experiencias directas en establecimientos experimentales. Allí los estudiantes observaron prácticas de manejo, analizaron características ambientales y conocieron herramientas para compatibilizar la actividad agropecuaria con la conservación de los recursos naturales.

"Esta experiencia les permite complementar los conocimientos teóricos de los libros con la práctica directa en el campo, enriqueciendo su formación profesional", explicó Andrea Bartel, docente titular y licenciada en Geología, quien participó junto a Celeste Martínez Uncal, jefa de trabajos prácticos de la cátedra.

Biodiversidad y producción: cómo conviven

La primera jornada estuvo a cargo de las profesionales Johanna Báez, Noelia Calamari y Laura Addy Orduna, quienes expusieron sobre las relaciones entre los sistemas agropecuarios y la biodiversidad.

Los contenidos incluyeron la caracterización de la vegetación del Espinal entrerriano, su estructura en ambientes ganaderos y las modificaciones que pueden producirse por los cambios en el uso del suelo y las condiciones climáticas.

También se abordaron los efectos de estas transformaciones sobre los servicios ecosistémicos y las interacciones entre las aves y las actividades productivas, con especial atención a las alternativas para reducir conflictos entre producción y conservación.

Trigo, perfiles de suelo y una trinchera clave

La segunda jornada comenzó en la Chacra 100 de Valle María, donde los universitarios recorrieron módulos demostrativos utilizados durante la Primera Fiesta Provincial del Trigo.

Acompañados por Marcelo Wilson, Natalia Van Opstal, Stella Beghetto y Juan Manuel Pautasso, observaron ensayos de fertilización, tratamientos de semillas, aplicaciones foliares y diferentes cultivares de trigo.

Uno de los principales atractivos fue una trinchera preparada para observar un perfil de suelo correspondiente a la serie Tezanos Pinto, característica de la región. Allí analizaron la distribución de sus horizontes, la disponibilidad de nutrientes y agua, y su influencia sobre el desarrollo de los cultivos.

Los especialistas también explicaron las diferencias entre los suelos entrerrianos y los predominantes en La Pampa, además de profundizar en la problemática de la erosión hídrica.

En Entre Ríos, las precipitaciones superiores a los 1.000 milímetros anuales, el relieve ondulado y las características del terreno constituyen factores que incrementan los riesgos de pérdida de suelo por escurrimiento superficial.

Monitoreo ambiental y control de la erosión

Luego, la delegación se trasladó a la Estación Experimental Agropecuaria Paraná, donde los profesionales Emmanuel Gabioud y Mariela Seehaus presentaron las investigaciones desarrolladas en la Unidad de Monitoreo Ambiental.

Se trata de una microcuenca destinada a la producción agrícola bajo siembra directa, que desde hace siete años funciona como unidad de resguardo ambiental sin aplicación de plaguicidas.

Durante la recorrida se explicaron las estrategias de control mecánico de malezas y los procedimientos utilizados para evaluar la calidad del agua, la presencia de nutrientes y plaguicidas en distintos componentes ambientales y las posibilidades de fitorremediación.

Los estudiantes también conocieron las Parcelas de Escorrentía, un dispositivo experimental que cuenta con más de 50 años de registros continuos y permite estudiar cómo las diferentes secuencias de cultivos influyen sobre la pérdida de suelo.

La visita incluyó la observación de terrazas y otras técnicas de sistematización de tierras destinadas a conducir los excedentes hídricos, reducir los procesos erosivos y favorecer la conservación de los ambientes productivos.

Desde la institución destacaron que estas actividades de vinculación universitaria permiten acercar la investigación científica a los futuros profesionales y proporcionar herramientas para abordar los desafíos vinculados con la producción agropecuaria y el manejo sustentable de los recursos naturales.

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