El sonido de unas castañuelas en Córdoba que marcó a fuego su destino en Río Grande

¿Qué escuchó Laura Taborda de niña que cambió su vida para siempre? La historia de la profesora que convirtió un garage en una escuela de danza y sigue dejando huella en Río Grande.

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El sonido de unas castañuelas en Córdoba que marcó a fuego su destino en Río Grande
El sonido de unas castañuelas en Córdoba que marcó a fuego su destino en Río Grande

La profesora Laura Taborda repasó su historia de vida en el ciclo “Raíces en Movimiento”, conducido por Diana Flores, y dejó al descubierto cómo un sonido lejano en su infancia la convirtió en una referente de la danza en Tierra del Fuego. Más de cuatro décadas después, sigue sin pensar en jubilarse.

Todo comenzó en Córdoba, cuando era muy pequeña. El eco de unas castañuelas que salía de la casa de unas vecinas despertó en ella una curiosidad que nunca se apagó. “No sabía que tenía esto adentro”, confesó al recordar ese instante que definió su camino.

Con el apoyo incondicional de sus padres, Laura se formó en danzas españolas, folclore y danzas latinoamericanas. Su familia fue el pilar que la acompañó en cada paso, alentando una vocación que pronto se convirtió en un proyecto de vida.

Un título y un destino sellado en 1984

En diciembre de 1983, en un año histórico para la Argentina por el regreso de la democracia, Laura logró recibirse de profesora de Danzas Españolas. Ese mismo año terminó sus estudios secundarios, un requisito indispensable para ejercer la docencia.

El 17 de marzo de 1984 llegó a Río Grande, una ciudad muy distinta a la actual. Allí empezó a escribir su propia historia, dando clases en un garage, un espacio modesto pero lleno de ilusión.

Con el tiempo, esa semilla creció y se transformó en una escuela que abrió las puertas del arte a cientos de alumnas. “Nunca vi la danza como un negocio; siempre quise tener una escuela”, expresó durante la entrevista, dejando en claro que su motor fue siempre la vocación.

El legado que trasciende generaciones

El esfuerzo de tantos años dio frutos: varias de sus alumnas continuaron formándose y algunas siguieron sus pasos en la enseñanza. El legado de Laura Taborda no se detiene.

La profesora también se mostró abierta a los cambios, pero sin perder su esencia. “Hoy puedo hacer un tema de Lady Gaga, pero primero lo pienso en flamenco”, explicó, demostrando que la raíz artística sigue intacta.

Lejos de pensar en retirarse, Taborda aseguró con emoción: “No me jubilo ni ahí, nunca”. Además, entre sus sueños pendientes está volver a España para participar en la tradicional Romería de la Virgen del Rocío, un encuentro que la conecta con la tierra que nutrió su identidad artística.

Con más de cuarenta años de trayectoria, Laura Taborda sigue dejando huella en Río Grande, no solo por formar generaciones de bailarinas, sino por construir un espacio donde la danza es encuentro, aprendizaje y pasión.

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