El sindicato judicial advierte que las Defensorías pampeanas están al borde del colapso
El sindicato judicial de La Pampa denuncia que las Defensorías atienden a los sectores más vulnerables en condiciones límite: sin personal, sin concursos y con oficinas indignas. El reclamo apunta directo al Estado, y la advertencia final es tan dura que conviene leerla entera.
El Sindicato de Trabajadores Judiciales de La Pampa (SiTraJ) encendió la alarma: las Defensorías de las cuatro circunscripciones judiciales atraviesan una situación crítica por falta de personal, sobrecarga laboral, vacantes sin cubrir y problemas edilicios. La organización reclamó medidas urgentes para garantizar condiciones dignas de trabajo y el acceso efectivo a la Justicia.
En un comunicado, el SiTraJ expresó su «profunda preocupación por la gravísima situación que atraviesan las Defensorías de las cuatro circunscripciones judiciales» y advirtió sobre «el progresivo deterioro de las condiciones en las que trabajadores y trabajadoras deben garantizar, todos los días, el acceso a la Justicia».
El sindicato vinculó el deterioro con el contexto nacional: «Las políticas de ajuste, el achicamiento del Estado y el desfinanciamiento de las provincias tienen consecuencias concretas sobre la vida cotidiana de nuestra sociedad y, especialmente, sobre quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad». Y enumeró a los sectores más golpeados: mujeres víctimas de violencia, niños, niñas y adolescentes que reclaman derechos alimentarios, personas adultas mayores, personas con discapacidad y todos aquellos que dependen de la defensa pública para acceder a la Justicia.
Un servicio esencial, pero precarizado
Para el SiTraJ, las Defensorías cumplen una función esencial, pero quienes las sostienen enfrentan «una situación de creciente precarización y abandono». La falta de personal, la ausencia de nuevos ingresos, la sobrecarga por renuncias y jubilaciones no reemplazadas, la falta de concursos de ascenso y la pérdida de trabajadores con experiencia configuran «un cuadro que no puede seguir naturalizándose».
El sindicato apuntó a un dato concreto: durante 2025 se crearon dos nuevas Defensorías sin que se incorporara «un solo trabajador o trabajadora para garantizar su funcionamiento». También denunció bonificaciones insuficientes y una distribución desigual respecto del Superior Tribunal de Justicia, «tanto en cantidad como en porcentaje, por debajo de lo establecido en el Acta Paritaria Sectorial N.º 026/14».
Condiciones edilicias indignas
A eso se suman las condiciones edilicias: «espacios hacinados, oficinas sin ventanas que permitan una adecuada renovación del aire y ámbitos improvisados que no reúnen las condiciones necesarias para garantizar un ambiente laboral saludable y seguro». El SiTraJ advirtió que detrás de esto hay «el abandono y el desconocimiento de la importancia de las tareas que realizan quienes trabajan en las Defensorías». «No estamos hablando simplemente de puestos de trabajo o de cuestiones administrativas», aclararon.
«Estamos hablando de trabajadores y trabajadoras que cumplen una función esencial para garantizar derechos y que constituyen, muchas veces, el primer y único contacto que tienen los sectores más vulnerables con el sistema de Justicia», sostuvieron. Y remarcaron: «No hay acceso a la Justicia sin trabajadores que puedan garantizarlo en condiciones dignas».
El reclamo al Estado
El sindicato fue tajante: «No se puede exigir que las y los trabajadores sostengan con su esfuerzo, su sobrecarga laboral y hasta con el costo de su propia salud un servicio esencial que es responsabilidad del Estado garantizar». Por eso exigieron «medidas urgentes y concretas» que incluyan incorporación de personal, cobertura de vacantes, condiciones edilicias dignas, respeto a los acuerdos paritarios y reconocimiento del trabajo y la responsabilidad de quienes sostienen el servicio.
El cierre del comunicado fue una definición política: «La defensa pública es el único puente entre los sectores más vulnerables y la Justicia. Si ese puente se rompe, lo que se silencia es la voz de quienes menos tienen».
