El Senado ya lo declaró Héroe Nacional, pero Salta no olvida lo que hizo con Güemes

El Senado ya lo declaró Héroe Nacional y solo falta la votación en Diputados. La documentación histórica, sin embargo, lo muestra saboteando los auxilios que Güemes necesitaba para la campaña de San Martín. ¿Qué pasó realmente entre Aráoz y el caudillo salteño?

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El Senado ya lo declaró Héroe Nacional, pero Salta no olvida lo que hizo con Güemes
El Senado ya lo declaró Héroe Nacional, pero Salta no olvida lo que hizo con Güemes

El Senado de la Nación aprobó declarar a Bernabé Aráoz como Héroe Nacional y solo falta la votación en Diputados. La medida genera rechazo en Salta porque, según la documentación histórica, el gobernador tucumano boicoteó sistemáticamente la campaña de Martín Miguel de Güemes y el plan continental de San Martín.

La iniciativa avanza en el Congreso mientras en Salta crece la polémica. Es que Aráoz, lejos de ser un prócer, fue señalado por Belgrano, Güemes y hasta por el propio San Martín como un obstáculo para la emancipación. Las actas secretas del Congreso de 1817 ya registraban sus maniobras para privar de auxilios al Ejército Auxiliar del Alto Perú.

De la división de Salta a la República de Tucumán

Para entender el conflicto hay que remontarse a 1814. Ese año, el Director Posadas dividió la Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán en dos provincias: Tucumán y Salta. La primera se quedó con Catamarca y Santiago del Estero, territorios que luego buscarían su autonomía.

Mientras Güemes sostenía una guerra larga y sin apoyo económico desde Buenos Aires, Aráoz se mostraba reticente a colaborar. Los pedidos de recursos del salteño no eran solo para defender la frontera de los realistas: apuntaban a auxiliar a San Martín, que ya había cruzado los Andes y liberado Chile, y necesitaba tropas para la campaña del Perú.

En 1820 la situación se complicó. Santiago del Estero se declaró provincia autónoma el 22 de abril, desligándose de Tucumán. Catamarca hizo lo propio poco después. Aráoz, que ya gobernaba Tucumán, proclamó el 6 de septiembre la República de Tucumán y se autodesignó Presidente Supremo. La constitución de esa república lo facultaba a manejar los recursos a su antojo.

Por esos días, una división de 400 hombres enviada por el gobernador de Córdoba, Juan Bautista Bustos, al mando del coronel Alejandro Heredia, pasó por Tucumán con destino a Salta. Aráoz le dio algunos auxilios, pero luego rompió relaciones con el gobernador santiagueño Ibarra e invadió Santiago del Estero. El 11 de febrero de 1821 fue derrotado en el Palmar.

El dinero que nunca llegó

Ibarra buscó amparo en Güemes y atribuyó la agresión de Aráoz a un plan para impedir el envío de fondos que necesitaba la expedición al Alto Perú. El historiador Bartolomé Mitre confirmó esa sospecha: según él, Aráoz se negó a auxiliar a Güemes por temor a que los recursos se volvieran contra él.

La disputa entre Tucumán y Santiago del Estero consumió los recursos que Ibarra había prometido a Güemes. Así, el gobernador tucumano impidió la llegada de la ayuda que se necesitaba para la campaña en el Perú y para concretar el plan continental de San Martín.

Las quejas ante Buenos Aires fueron múltiples. El 20 de septiembre de 1817, una sesión secreta del Congreso Nacional analizó una nota reservada del Supremo Director en la que se exponían las quejas del general Manuel Belgrano contra el gobernador intendente de Tucumán por privarlo de auxilios. La situación era tan grave que Belgrano amenazaba con retirar el Ejército Auxiliar.

Güemes también reclamó. En un manifiesto acusó a los administradores de Tucumán de "envanecidos con un aéreo poder" y de intentar enseñorearse por "los reprobados medios del artificio, de la intriga y de la fuerza". En otro documento le reprochó a Aráoz: "Usted sostiene aún a los godos contra mi voluntad y a mis enemigos les permite tiren y vayan contra mí públicamente".

El avance sobre Tucumán y la tragedia final

La paciencia de Güemes se agotó. Avanzó hacia Tucumán, venció a las tropas de Aráoz en Acequiones y llegó hasta Tapia, donde instaló su cuartel general. Delegó el mando en el coronel Heredia, pero este fue vencido en el Rincón de Marlopa. Enterado el realista Olañeta, invadió Salta. José Ignacio Gorriti lo venció el 29 de abril y logró el retroceso de los españoles.

A la guerra fratricida se sumó la Revolución del Comercio en Salta, que Güemes debió sofocar. Poco después se urdió la trama que terminaría con la vida del caudillo salteño, lo que a su vez colapsó el auxilio que se debía enviar a San Martín.

La documentación es abundante. Las actas, los manifiestos y las cartas muestran la actitud de Aráoz como un obstáculo permanente para la independencia. Por eso, la iniciativa del Senado de declararlo Héroe Nacional genera rechazo en Salta. Mientras el Congreso discute el pasado, la ciudadanía reclama soluciones para el presente.

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