El secreto que esconden los maíces que desafían el frío extremo de Santa Cruz
Maíces que resisten heladas y rinden hasta 24 toneladas: el plan del INTA que podría revolucionar la ganadería en la Patagonia.
En el norte de Santa Cruz, una prueba con maíces de ciclo corto logró resultados que superaron las expectativas. El INTA evaluó híbridos precoces en Perito Moreno y abrió una puerta para cambiar la ganadería regional.
La Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz, a través de su Oficina de Información Técnica en Perito Moreno, puso a prueba variedades de maíz que se adaptan a las condiciones extremas de la Patagonia. El objetivo: encontrar una fuente forrajera que reduzca la dependencia de insumos traídos de otras provincias.
Los ensayos se realizaron con híbridos de 120 días de ciclo (siembra a cosecha) y también con materiales de ciclo intermedio (más de 150 días). En Perito Moreno y Gobernador Gregores se evaluaron estos últimos, en colaboración con la Red MAIZAR y una semillera francesa (LILAB SA, Laboulet Semences).
¿Por qué estos maíces son especiales?
Los híbridos precoces tienen características que los hacen ideales para Santa Cruz: soportan temperaturas base menores a 6°C, secan rápido el grano, resisten heladas moderadas en ciertas etapas y completan su ciclo en solo 100 a 120 días. Justo lo que se necesita en una zona donde las heladas son el principal enemigo.
El Dr. Santiago Toledo, coordinador de Investigación de la EEA Santa Cruz, explicó: “Estamos estudiando nuevos desarrollos de híbridos que por sus características son prometedores, especialmente en nuestras zonas frías, donde el riesgo por heladas condiciona el crecimiento del cultivo”.
Resultados que sorprenden
En Gobernador Gregores, los rendimientos de materia seca variaron entre 4 y 24 toneladas por hectárea, según el híbrido. En Perito Moreno, todos superaron las 15 toneladas. Eso sí, ninguna variedad de ciclo intermedio logró completar su desarrollo por una helada temprana, lo que refuerza la apuesta por los precoces.
Según Toledo, “esta experiencia demuestra que el uso de híbridos adaptados al frío, junto con un adecuado manejo nutricional e hídrico, permite alcanzar niveles productivos promisorios para forraje, ensilaje y eventualmente grano”.
¿Qué sigue ahora?
Los datos ya se presentaron en el Congreso MAIZAR 2026, en Buenos Aires, y se expondrán en el XIII Congreso Nacional de Maíz de AIANBA (agosto 2026, Pergamino) y en el 49° Congreso AAPA de Producción Animal (noviembre, Esquel). El INTA planea continuar las pruebas en la campaña 2026/27, pero reconoce desafíos: falta de maquinaria agrícola, necesidad de riego eficiente y suelos aptos para expandir la producción.
“El maíz aparece como un cultivo estratégico por su aporte potencial de energía, fibra y proteína, pensando en reducir costos de nutrición animal y cubrir el bache forrajero de otoño e invierno”, agregó Toledo.