El secreto que esconden las aguas de Puerto Madryn: el pez limón extendió su territorio y los científicos no salen de su asombro
Un estudio del CENPAT confirmó que el pez limón expandió su hábitat hasta Puerto Madryn y ahora se reproduce en la zona. ¿Qué implica esto para la pesca y la conservación?
Un estudio del CENPAT reveló que el pez limón, una de las especies más codiciadas del mundo, amplió su área de distribución 5 grados al sur en el Atlántico Sudoccidental. Ahora, frente a las costas de Puerto Madryn, dentro del Golfo Nuevo, los científicos registraron un cambio que podría redefinir el equilibrio del ecosistema marino patagónico.
El pez limón (Seriola lalandi) puede alcanzar los 30 kilos y es un manjar para los chefs. Hasta ahora, se creía que su hábitat llegaba hasta Mar del Plata, pero un equipo del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET) confirmó que llegó hasta los 43°S, en el Golfo Nuevo. “A partir del año 2000, comenzamos a registrar una mayor abundancia de la especie en la región, especialmente en el Golfo Nuevo”, explicó Alejo Irigoyen, investigador del CENPAT.
¿Qué cambió en el comportamiento del pez limón?
Históricamente, los avistamientos se limitaban al mes de enero. Hoy, la ventana temporal se extendió de octubre a mayo o junio. “Empezaron a aparecer otras tallas, incluyendo individuos más chicos. Ya no solo estaban los gigantes de siempre”, detalló Irigoyen. El estudio, publicado recientemente, se basó en entrevistas a pescadores artesanales, cámaras submarinas y análisis biológicos.
Entre 2023 y 2024, los científicos recolectaron muestras de 50 ejemplares en el Golfo Nuevo. Midieron y pesaron 47, y extrajeron gónadas de 30 para analizar su reproducción. Los resultados indican que el pez limón se estaría reproduciendo en la zona, un hallazgo clave para su conservación.
La clave: proteger el recurso sin prohibir la pesca
“Conocer los ciclos de reproducción es fundamental para proteger el área”, afirmó Luján Villanueva-Gomila, investigadora del CENPAT. Los científicos proponen medidas de manejo como límites de captura o vedas estacionales, sin cerrar la actividad. “Es una fuente de trabajo y un recurso económico, gastronómico y cultural espectacular”, concluyó Irigoyen, subrayando la necesidad de evitar la sobrepesca.