El secreto mejor guardado del norte argentino: tres termas que son un oasis de relax

¿Sabías que en el norte argentino hay termas con aguas que brotan a casi 100 grados? Conocé tres destinos ideales para una escapada de relax.

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El secreto mejor guardado del norte argentino: tres termas que son un oasis de relax

Con más de 400 fuentes termales naturales distribuidas en 21 provincias, Argentina se consolida como un destino ideal para el termalismo. Sin embargo, solo 55 de ellas cuentan con infraestructura turística. En el norte del país, tres destinos se destacan por su historia, paisajes y propiedades curativas.

Fiambalá: aguas termales entre médanos y flamencos

A 12 kilómetros de Fiambalá, sobre la ladera de la sierra y con la cordillera como telón de fondo, se encuentran cuatro piletas escalonadas de aguas termales. El complejo, de gestión municipal, cuenta con bar, restaurante y terraza. Para ingresar hay que sacar entradas por turnos en la oficina de Turismo del centro de Fiambalá.

La zona, de escasa vegetación, está habitada por flamencos, burros salvajes y guanacos. Los visitantes recomiendan el invierno para disfrutar de las altas temperaturas del agua y el sol constante. Cerca hay cabañas y una minihostería, también municipales.

Terma de Reyes: descanso saludable a 19 km de San Salvador de Jujuy

Las Termas de Reyes ofrecen un escenario de cerros y ríos ideal para la desconexión. Un hotel con pensión completa, gimnasio, sauna y spa se asoma al río con vistas increíbles. Más cerca del cauce, un complejo de cabañas con pileta termal (agua entre 35° y 40°) permite su uso sin alojamiento desde las 10 de la mañana; los menores de 3 años no pagan.

Las cabañas también cuentan con agua termal. A cinco kilómetros, Yala ofrece cabañas, hosterías y camping como alternativa de hospedaje.

Rosario de la Frontera: cuna del termalismo sudamericano

A solo 130 kilómetros de la capital tucumana, Rosario de la Frontera alberga el complejo termal más antiguo de Sudamérica. Fue en 1878 cuando el español Antonio Palau y Queralt llegó atraído por las aguas curativas, y en 1880 ya funcionaban casillas de madera para baños y venta de agua mineral. El edificio actual, construido desde 1886, aún recibe huéspedes.

Las aguas provienen de nueve manantiales diferentes y surgen a entre 25°C y 99°C. El hotel cuenta con campo de golf de nueve hoyos, canchas de tenis y vóley, dos piscinas termales con cuatro variedades de agua y un spa. La noche incluye desayuno, y es posible almorzar y cenar en el hotel.

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