El secreto mejor guardado de Mendoza que cruza fronteras y desafía al tiempo
¿Sabías que en Mendoza hay una tradición milenaria que cruza fronteras y cuida el medioambiente? Conocé los detalles de una práctica que sigue viva en Malargüe.
En el sur mendocino, cientos de familias mantienen viva una tradición ancestral que no solo sostiene economías regionales sino que también cuida los ecosistemas. Se trata de la trashumancia, una práctica que cada año moviliza miles de animales desde las invernadas hacia las veranadas cordilleranas.
Malargüe es el epicentro de esta actividad en la provincia. Entre octubre y noviembre, puesteros de la zona inician el arreo de cabras, ovejas, vacunos y equinos por huellas que atraviesan ríos, valles y pasos de montaña. El recorrido demanda varios días de marcha y un conocimiento profundo del terreno y del clima.
¿Qué es la trashumancia y por qué es clave para Mendoza?
La trashumancia es el traslado estacional del ganado en busca de pasturas y agua. En la cordillera mendocina, esta práctica representa mucho más que una actividad económica: es una forma de vida que resume historia, identidad y una profunda relación con el territorio. También se desarrolla en el suroeste de San Rafael, especialmente en El Sosneado y las nacientes del Río Atuel.
El destino son las veranadas, campos de altura donde el deshielo alimenta vegas y arroyos. Allí las familias permanecen semanas o meses, instaladas en sus riales, dedicadas al cuidado de los animales y a la producción caprina, una de las principales actividades económicas de la región.
Un patrimonio cultural que trasciende fronteras
La trashumancia fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de Mendoza, un reconocimiento que impulsa políticas para proteger este modo de vida. Pero su valor va más allá: el Festival Internacional de Cine Pasturas, creado por Néstor "Tato" Moreno, reúne cada mayo producciones audiovisuales de distintos países dedicadas a la vida rural y el pastoreo.
Los documentales Arreo y Trashumantes: Suso & Eliseo, dirigidos por Moreno, retratan la vida del criancero Eliseo Parada y su familia, y la vinculan con la del pastor español Jesús "Suso" Garzón. Ambas producciones han sido vistas por millones de personas y premiadas en festivales internacionales.
Países como España, Italia, Francia, Suiza, Rumania, Marruecos, Mongolia y Chile también mantienen la trashumancia como parte de su patrimonio cultural y como estrategia de producción ganadera sustentable. El desplazamiento estacional del ganado favorece la regeneración de pasturas, evita el sobrepastoreo, conserva la biodiversidad y reduce el riesgo de incendios forestales.
En Mendoza, cada arreo que parte hacia las veranadas renueva un legado construido durante siglos. Las tradiciones no solo sobreviven cuando se recuerdan, sino cuando continúan practicándose, fortaleciendo el arraigo de las familias rurales y preservando una parte esencial de la historia y el futuro del sur mendocino.