El secreto mejor guardado de los hospitales tucumanos: voluntarios que transforman el dolor en esperanza

¿Sabías que en los hospitales de Tucumán hay un grupo de personas que acompañan a los pacientes sin pedir nada a cambio? Conocé cómo trabajan y cómo podés sumarte.

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El secreto mejor guardado de los hospitales tucumanos: voluntarios que transforman el dolor en esperanza

Detrás de las paredes de los hospitales de Tucumán hay un ejército silencioso que no recibe sueldo pero que deja una huella imborrable. La Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Tucumán despliega un trabajo de acompañamiento que va más allá de lo médico: escucha, contención y cercanía para quienes atraviesan la enfermedad.

Coordinada por Estela Paz, esta red de voluntarios recibe formación continua para adaptarse a cada realidad. “No es lo mismo acompañar a alguien que pronto recibirá el alta que a quien transita el final de su vida”, explicó Paz. Por eso, la capacitación es permanente y abarca desde escucha activa hasta comunicación empática.

¿Cómo se forma un voluntario?

Quienes sienten el llamado comienzan con una capacitación introductoria sobre el abordaje pastoral del sufrimiento. Allí aprenden estrategias para acercarse con respeto y sensibilidad. “El voluntario primero siente la necesidad de estar cerca del otro y luego se acerca al centro pastoral más próximo a su domicilio”, detalló Paz.

La formación no solo prepara para ayudar, sino que transforma a quien la recibe. “La relación que entablamos con una persona en sufrimiento permanece para toda la vida”, afirmó la coordinadora.

Un trabajo articulado con el sistema de salud

La Pastoral de la Salud trabaja en conjunto con el Ministerio de Salud Pública de Tucumán, que facilita la presencia de los equipos en los hospitales. Esta colaboración permite que la tarea voluntaria se desarrolle respetando las normas de cada institución y la privacidad de los pacientes.

Paz remarcó que el enfoque es profundamente humano y ecuménico: “No hacemos imposición de religiosidad ni preguntamos la confesión de la persona. Llegamos para escuchar, acompañar, abrazar y hacer sentir que no está solo”.

Detrás de cada gesto de estos voluntarios hay una historia de esperanza que transforma el dolor en compañía. En los hospitales tucumanos, la salud también se cura con presencia.

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