El secreto lumínico de una cueva prehistórica: ramas de pino y un perro como compañeros de viaje
Un viaje al pasado que cambia lo que creíamos saber sobre la iluminación prehistórica. ¿Cómo lograron explorar una cueva oscura hace 14.400 años?
Hace 14.400 años, un grupo de personas y un perro recorrieron los oscuros pasadizos de la cueva de Bàsura en Italia usando simples ramas de pino como linternas. Un estudio científico acaba de revelar cómo lograron iluminar su camino en la última Edad de Hielo.
La cueva de Bàsura, ubicada cerca de Toirano, en la región de Liguria, conserva uno de los conjuntos de huellas prehistóricas mejor preservados de Europa. Allí se encontraron pisadas humanas fosilizadas, rastros de un perro, restos de carbón vegetal y evidencias de osos cavernarios.
¿Qué hallaron los investigadores en la ‘Sala de los Misterios’?
En esa zona identificaron 56 fragmentos de carbón vegetal, más de la mitad de pino silvestre. La mayoría provenían de ramas jóvenes y delgadas, de menos de tres centímetros de diámetro. Esto contradice la teoría de que usaban grandes antorchas.
El experimento que lo confirmó
Para probar la hipótesis, el equipo secó y quemó ramas de pino silvestre en una cueva similar. Cinco voluntarios participaron. Descubrieron que dos ramas encendidas alcanzaban para iluminar a cinco personas, con visibilidad de hasta 10 metros, poco humo y menos deslumbramiento que una antorcha.
La mejor estrategia era llevar una fuente de luz al frente y otra atrás, y caminar con una mano en el hombro de quien iba adelante para no perderse.
¿Cuántas ramas necesitaban para recorrer la cueva?
Cada rama se consumía a 4 centímetros por minuto. Los científicos estiman que el grupo necesitó unas 20 ramas de 30 centímetros para el recorrido de ida y vuelta a la Sala de los Misterios, un viaje de aproximadamente dos horas.
Las marcas de carbón de los experimentos eran casi idénticas a las halladas en la cueva. Esto sugiere que los humanos del Paleolítico desarrollaron una tecnología simple pero eficaz: ramas de pino fáciles de conseguir, que ardían lo suficiente y producían poco humo.

