El secreto detrás de la selección de Suiza: un equipo con raíces en 14 países
¿Sabías que la selección de Suiza tiene jugadores con raíces en Nigeria, Senegal, Chile y hasta República Dominicana? Conocé cómo un plan de décadas transformó al equipo en un mosaico de 14 países.
Suiza no solo es conocida por sus bancos y chocolates: su selección de fútbol es un verdadero mosaico multicultural. Con jugadores de orígenes que abarcan desde Nigeria hasta Chile, el equipo helvético es un reflejo de décadas de migración y una estrategia deportiva que pocos conocen.
¿Cómo se armó este rompecabezas de 26 futbolistas con raíces en 14 países? Detrás del plantel que disputa el Mundial 2026 hay un plan que empezó a gestarse hace más de 40 años, cuando Suiza entendió que su nueva realidad demográfica podía ser su mayor fortaleza en la cancha.
Un técnico con sangre turca y ayudantes italianos
El primer eslabón de esta cadena es el director técnico Murat Yakin, nacido en Basilea en 1974, hijo de padres turcos. Sus asistentes, Giorgio Conti y Patrick Foletti, también son hijos de inmigrantes italianos. La diversidad empieza desde el banco de suplentes.
De los 26 convocados, solo tres no nacieron en Suiza: Marvin Keller (Inglaterra) y los cameruneses Yvon Mvogo y Breel Embolo. El resto son suizos de nacimiento, pero sus apellidos delatan un origen que cruza océanos y continentes.
África, América y Europa en 23 jugadores
La lista de ascendencia es extensa. Desde África llegan Manuel Akanji (padre nigeriano), Denis Zakaria (padre de Sudán del Sur, madre del Congo), Dan Ndoye (padre senegalés), Djibril Sow (ambos padres senegaleses), Johan Manzambi (padre del Congo, madre angoleña), Noah Okafor (padre nigeriano) y Aurèle Amenda (ambos padres cameruneses).
Desde América, Víctor Vargas y Luca Jáquez comparten un padre de República Dominicana. Y desde Europa, Granit Xhaka (padres kosovares de ascendencia albanesa), Ardon Jashari (padres albaneses) y Eray Comert (padres turcos) completan el mapa.
Hay dos casos con mezcla intercontinental: Zeki Amdouni (padre turco, madre tunecina) y Ricardo Rodríguez (padre español, madre chilena).
El plan que empezó después de la guerra
Hasta los años 80, la selección suiza era étnicamente homogénea. Pero la Segunda Guerra Mundial y los conflictos balcánicos transformaron el país. Suiza recibió a miles de refugiados, y en los 90, con la guerra de los Balcanes, la ola migratoria se intensificó.
El país invirtió en deporte. Copió el modelo de academias europeas, abrió las puertas a chicos de familias inmigrantes y potenció a sus entrenadores. Los primeros frutos llegaron con el título Sub-17 de la Eurocopa 2002 y el Mundial Sub-17 de 2009.
Cuatro idiomas y una identidad forjada por la geografía
Suiza no tiene un idioma único: desde 1848 reconoce el alemán, italiano y francés como oficiales. En 1938 sumó el romanche, que habla apenas el 0,5% de la población. El inglés, aunque no oficial, es hablado por casi todos. Una muestra más de que la diversidad está en su ADN.