La tercera edición de Tierra, Mar y Vinos llega a Rada Tilly con 39 bodegas de cinco provincias. Pero lo que realmente llama la atención es lo que dos reconocidos expertos descubrieron sobre los vinos de Chubut.
Rada Tilly se prepara para recibir la tercera edición de Tierra, Mar y Vinos, un encuentro que reunirá a 39 bodegas y proyectos vitivinícolas de cinco provincias. La cita será este viernes 6 y sábado 7 de noviembre en el Colegio Médico de la ciudad, desde las 19, con degustaciones, gastronomía, charlas y música.
La feria no solo apunta a los amantes del vino: también busca mostrar el crecimiento de una actividad que en Chubut tiene historia reciente pero empieza a hacerse un lugar en el mapa vitivinícola argentino. La organización está a cargo de Musters, espacio con 21 años de trayectoria en la difusión de la cultura del vino en la región.
Chubut en primera plana
Uno de los ejes de esta edición será la presencia de 16 emprendimientos chubutenses, que abarcan desde los viñedos cordilleranos hasta los del Valle Inferior del río Chubut y el sur provincial. Esa diversidad territorial es, justamente, una de las características que distinguen a la producción local.
Entre los proyectos participantes se destaca Patagonian Wines, el primer viñedo de la provincia. Su historia comenzó en 1998 en El Hoyo, con las primeras vides plantadas dos años después y el primer vino elaborado en 2006: un Merlot que marcó el inicio de su producción comercial.
Hoy la bodega cuenta con 15 hectáreas plantadas y trabaja con variedades como Merlot, Pinot Noir, Chardonnay, Riesling y Gewürztraminer. Tras el cambio de propietarios en 2020, sumó seis hectáreas y proyecta incorporar Cabernet Franc y Pinot Gris.
Elsa Guevara, enóloga de Patagonian Wines, explicó que la ubicación de la finca en una loma con pendiente favorece la exposición solar y el drenaje del agua, y que las diferencias de suelo, viento y luminosidad dentro del establecimiento permiten obtener perfiles distintos. “Eso nos permite trabajar con eso y poder mostrar al consumidor distintos perfiles en una misma chacra”, señaló.
La adaptación al clima también forma parte de la evolución del proyecto: en los últimos diez años, la vendimia se adelantó casi un mes, y la cosecha que antes se hacía en la primera semana de mayo ahora comienza alrededor del 24 de marzo. “Los viñedos ya no se llevan, se acompañan”, resumió Guevara.
La enóloga destacó especialmente el Merlot como una de las expresiones más representativas de la bodega y dejó una invitación para la feria: “La gran apuesta este año es que se animen a probar los Merlot de Patagonian Wines”.
Dos miradas expertas sobre el vino chubutense
La participación de Martín Bruno y Fabricio Portelli será otro de los atractivos. Bruno, sommelier y Wine Director del restaurante Don Julio, participará por primera vez del encuentro y destacó el rápido crecimiento de los productores provinciales: “Está pasando todo muy rápido”, sostuvo.
Para Bruno, las condiciones de suelo, clima y luminosidad, junto con el trabajo de los productores, explican buena parte de los avances. Mencionó al Pinot Noir y al Chardonnay entre las variedades que empiezan a posicionarse, aunque remarcó la diversidad de resultados con Gewürztraminer, Riesling, Torrontés, Malbec, Merlot y Cabernet Franc.
El especialista hizo hincapié en que Chubut no es una única región productiva: las diferencias entre Gaiman, Sarmiento, Gualjaina, Los Altares, Trevelin y Lago Puelo generan características particulares que pueden expresarse en cada vino. También defendió la importancia de las herramientas técnicas para preservar las características del lugar de origen: “Si nosotros queremos que el vino hable de un lugar, para que el vino refleje las características de ese lugar, lo primordial es que el vino esté bien hecho”, señaló.
Su presencia en la feria estará vinculada con el contacto directo con los productores y el descubrimiento de etiquetas que aún no tienen circulación comercial en otros mercados. “Es una oportunidad buenísima para conocer a otros productores y probar otros vinos que aún no llegan acá”, expresó.
Por su parte, Fabricio Portelli, periodista especializado y comunicador del mundo del vino, llegará por primera vez a Chubut y permanecerá cuatro días en la provincia, con recorridos por distintos puntos, principalmente de la zona costera. Reconoció que desde hace años tenía interés en conocer los lugares donde se elaboran los vinos chubutenses: “Justamente eso es lo que más me atrae, me tienta. No es la primera vez que me entero de la feria, obviamente ya hace varios años que intento ir y, bueno, este año se me dio”, contó a ADNSUR.
Un terruño nuevo que busca identidad
Portelli considera que uno de los principales atractivos de Chubut es el desarrollo logrado en poco tiempo. “Lo primero que hay que entender es que es un terruño nuevo. Y eso significa, porque para el vino 10 años, 15 años es muy poco. Con lo cual lo que es superinteresante es que en tan poco tiempo los vinos de Chubut hayan logrado tanto”, afirmó.
Entre los rasgos que identificó aparece la acidez natural, que encuentra condiciones favorables en distintas variedades blancas y tintas. Mencionó especialmente Sauvignon Blanc, Chardonnay, Riesling y Gewürztraminer, además de Pinot Noir, Merlot y Malbec.
Para el especialista, las diferencias entre la cordillera, la meseta y la costa representan una oportunidad para desarrollar perfiles propios, donde la amplitud térmica, la humedad, la insolación y los vientos intervienen en cada producción. “Estamos en la latitud más austral, ustedes tienen los viñedos más australes del mundo junto con Nueva Zelanda. Entonces todo eso significa condiciones extremas y eso implica que el cuidado y el seguimiento del productor tiene que ser muy minucioso”, destacó.
También puso el foco en el perfil de quienes impulsan los emprendimientos: según explicó, buena parte de los proyectos surgieron de personas que no pertenecían a familias tradicionalmente vinculadas con la vitivinicultura, sino que encontraron en la actividad una posibilidad de desarrollo productivo y de proyección para las próximas generaciones.
En ese contexto, consideró que el acompañamiento institucional puede resultar importante para fortalecer a los pequeños establecimientos y aprovechar el vínculo entre producción vitivinícola y turismo. “Chubut se haya sumado al mapa vitivinícola de la Argentina no solo es espectacular para la provincia, sino también para la Argentina”, destacó Portelli.
Cinco provincias, gastronomía y after
La dimensión nacional de Tierra, Mar y Vinos estará marcada por la participación de 17 bodegas mendocinas, la delegación más numerosa después de la chubutense. Mendoza aportará etiquetas de Clos de los Siete, Andeluna, Lagarde, Familia Zuccardi, Rolland, DiamAndes, Cuvelier Los Andes, Caelum, Alta Yari, Jasmine Monet, Canto, Grazie Mille, En Tu Nombre, Viña Las Perdices, Susana Balbo Wines, Huarpe Riglos Family Wines y A16.
Salta estará representada por Miraluna Wines, Vinos Adentro y Finca La Tábana. Desde Neuquén llegarán Bodega Correntoso y Fincas del Limay, mientras que Entre Ríos participará con Vinos Lugea Courault.
La propuesta gastronómica estará a cargo de IN Rada Tilly y la barra de bebidas de Ciervo Negro. Además de las degustaciones y el intercambio con los productores, los asistentes podrán participar de actividades vinculadas con la cultura y la comunicación del vino. El sábado, la programación continuará después de la medianoche con un after musical.
Las entradas se ofrecen para cada jornada y también existe una modalidad especial para el sábado que incluye el acceso al after. La actividad es exclusiva para mayores de 18 años.
Con propuestas que reúnen a productores de cinco provincias y especialistas que llegan para conocer de cerca la actividad local, Tierra, Mar y Vinos buscará consolidar un espacio de encuentro entre quienes elaboran, comunican y consumen vino, y pondrá en primer plano una transformación productiva que todavía tiene mucho camino por recorrer: la construcción de una identidad vitivinícola propia para Chubut.