El secreto de los suelos del Chaco Seco: qué reveló el INTA para producir sin agotarlos
El INTA revela cómo la textura del suelo define la producción en el Chaco Seco. ¿Qué prácticas son clave para no agotar la tierra?
¿Cómo producir en el Chaco Seco sin agotar la tierra? Un estudio del INTA Salta encontró la respuesta en la textura del suelo, un factor que define el futuro de los campos.
El equipo liderado por los especialistas Carlos López Morillo, Laura Califano y Jorge Chalco Vera analizó el impacto de los distintos modelos productivos en el almacenamiento de carbono orgánico (COS), clave para la fertilidad y el rinde.
¿Qué encontraron?
La acumulación de carbono no es uniforme: los suelos finos almacenan más carbono, mientras que los gruesos son más vulnerables, explicó López Morillo.
En los perfiles arcillosos o limosos, las pasturas implantadas con cargas animales controladas mostraron un alto potencial de captura. En cambio, los suelos arenosos sufren degradación severa con agricultura de secano o ganadería sin planificación.
El peligro de la compactación
La labranza y el pisoteo aumentan la densidad del suelo, bloquean raíces y reducen la infiltración de agua. Además, los muestreos a profundidades fijas pueden sobreestimar el carbono real. Por eso, el equipo aplicó un ajuste basado en la masa de suelo equivalente.
“La producción en el Chaco Seco depende menos del tipo de uso que de la interacción entre prácticas e intensidad”, concluyó López Morillo.
La recomendación: adoptar prácticas conservacionistas, respetar la textura de cada lote y monitorear las variables físicas y químicas. Así se potenciará el recurso, se mitigará el cambio climático y se asegurará la rentabilidad de los productores del norte argentino.