El secreto de la Ruta 41: el rally que revive la vieja Patagonia

¿Sabías que hay un rally donde no importa ganar sino viajar a la velocidad del paisaje? Conocé la historia detrás de la Ruta 41 y el Rally Patagónico.

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El secreto de la Ruta 41: el rally que revive la vieja Patagonia
El secreto de la Ruta 41: el rally que revive la vieja Patagonia

Cada mayo, más de un centenar de vehículos abandonan el asfalto para adentrarse en los caminos más aislados de Santa Cruz. No es una competencia, es una travesía que rescata el espíritu de una Patagonia que parecía perdida.

La idea nació en 2020, cuando un grupo de amigos soñó con un viaje al ritmo del paisaje, como las antiguas carretas laneras. "Queríamos salir de Puerto Deseado hasta Lago Posadas haciendo unos 15 kilómetros por día, con campamentos", recuerda Wendt Von Thüngen, uno de los organizadores.

¿Cómo nació el Rally Patagónico?

Todo comenzó con una travesía encabezada por un camión militar Diamond T 6x6 de 1941, usado en la Segunda Guerra Mundial. Participaron unas 40 personas, entre autos y motos, incluso veteranos de Malvinas. Luego, casi sin querer, surgió el Rally Patagónico.

"Lo de rally es bastante relativo", aclara Von Thüngen. "Es más bien un viaje de amigos que agrupa personajes de todos lados". Hoy viajan desde Chile, Uruguay y distintos puntos de Argentina, pero la esencia sigue siendo la misma: viajar a la velocidad del paisaje.

La solidaridad como bandera

El rally empieza mucho antes de la largada. Durante meses circulan historias, aparecen repuestos, se buscan "cachirulos" y se preparan los vehículos. "Se va armando una camaradería muy especial en la que cada uno pone lo que tiene", dice Von Thüngen.

Este año, un participante perdió su Mehari en un incendio días antes de partir. Un desconocido de Mendoza, que se anotaba por primera vez, propuso una colecta. Compraron un Ami 8 y el hombre pudo hacer el rally. Para el organizador, esa historia resume el espíritu de la travesía.

La Ruta 41: el corazón del viaje

El recorrido varía cada edición, pero dos lugares nunca faltan: la Ruta 41 y la Estancia Casa Blanca. "Se hicieron las estrellas del rally", afirma Von Thüngen. "Siempre hay nieve, barro, la sensación del fin del mundo e increíbles paisajes. Son rutas que prácticamente no se usan".

"Es descubrir la Patagonia vieja", resume. En la meseta central aún sobrevive la solidaridad de antaño: las radios de banda de 80 metros, los mercachifles, las señaladas. "El rally revive algo de ese espíritu".

No es raro que los participantes vuelvan por su cuenta. El tío de Wendt, de 94 años, hizo tres veces el tramo entre Los Antiguos y Lago Posadas. "Ha viajado por el mundo, pero dice que la 41 le parece fantástica". Quizás porque allí el viaje importa más que la llegada.

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