El secreto de Chos Malal: cómo Rosita convierte hierbas del norte en cremas y mermeladas que enamoran

Rosita Martínez convierte hierbas y frutos de Chos Malal en cremas, ungüentos y mermeladas artesanales. ¿Cómo logró que sus productos se destaquen en las ferias?

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El secreto de Chos Malal: cómo Rosita convierte hierbas del norte en cremas y mermeladas que enamoran
El secreto de Chos Malal: cómo Rosita convierte hierbas del norte en cremas y mermeladas que enamoran

En el corazón del norte neuquino, una emprendedora logró transformar los recursos naturales de su tierra en productos artesanales que ya tienen clientes fieles. Rosita Martínez, de Chos Malal, elabora mermeladas, cremas, ungüentos y jabones con plantas y frutos de la zona, una historia que comenzó hace casi una década y que hoy es un ejemplo de perseverancia.

Su camino arrancó en 2017, cuando decidió formarse con los primeros cursos de elaboración de cremas. Con el tiempo, sumó conocimientos y amplió su catálogo hasta incluir productos aromáticos, dulces y conservas. Lo que la distingue no es solo la variedad, sino el origen de sus ingredientes: hierbas como el llantén, la jarilla y el burrito, que crecen en el paisaje neuquino.

¿Qué hay detrás de cada frasco?

Rosita recolecta personalmente estas plantas para preparar oleatos, que luego combina con cera de abeja en sus cremas. “Como los hago yo, son con todas las hierbas de acá de la zona”, explica, dejando en claro que su producción está ligada al territorio.

En sus mermeladas, la receta es simple: pulpa de fruta, azúcar y jugo de limón. Pero lo que las hace especiales es la baja cantidad de azúcar y el proceso artesanal. “Siempre elaboro pocos productos porque son bajos en azúcar”, comenta, y esa escala reducida es clave para mantener la calidad.

¿Dónde se consiguen sus productos?

Además de vender en su domicilio, Rosita participa en ferias locales, donde comparte espacio con otros artesanos. Allí muestra sus creaciones y aprovecha el “boca en boca” que le acerca nuevos clientes. También utiliza la sala de elaboración municipal, un espacio que le permite producir en mejores condiciones.

Su historia refleja la de muchos emprendedores del norte neuquino que ven en los recursos naturales una oportunidad para crear y sostener sus proyectos. Cada producto de Rosita lleva consigo un pedazo de Chos Malal: sus plantas, sus sabores y su cultura del trabajo.

Emprender, para ella, es también construir identidad. Y en sus manos, la identidad del norte se convierte en aromas, sabores y productos hechos en casa, con esfuerzo y orgullo.

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