El sacrificio de Valentina Raposo que terminó en gloria mundial

La salteña dejó Europa y volvió a Popeye para enfocarse en la Selección. Hoy, esa apuesta tiene su recompensa más grande.

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El sacrificio de Valentina Raposo que terminó en gloria mundial
El sacrificio de Valentina Raposo que terminó en gloria mundial

Valentina Raposo se consagró campeona del mundo con Las Leonas este 29 de agosto, tras vencer a Países Bajos en una final electrizante que le dio a Argentina su tercera Copa del Mundo de hockey. La jugadora salteña, que meses atrás había dejado Europa para volver a sus raíces, fue parte del plantel que volvió a poner al hockey argentino en lo más alto.

La decisión de Raposo no fue casual. La defensora eligió dejar Europa durante seis meses, regresar a Salta y ponerse nuevamente la camiseta de Popeye, el club que forma parte de su historia. No era una vuelta cualquiera: quería cargar energías, reencontrarse con su lugar y dedicarse de lleno a la Selección Argentina.

Esa elección implicó una rutina exigente. Durante la semana entrenaba en Buenos Aires y, cada viernes, regresaba a Salta para jugar con Popeye y mantener el ritmo de competencia. Kilómetros, entrenamientos, viajes y partidos. Todo con un objetivo claro.

Volver a Popeye

El periodista Panchi Palópoli recordó en redes sociales aquel camino recorrido por Raposo y la decisión que había tomado meses atrás. La jugadora había elegido regresar temporalmente desde Europa para reencontrarse con Popeye y enfocar todas sus energías en la Selección. En aquel regreso también habló de la felicidad que le producía estar nuevamente en su club y volver a vestir la camiseta número 2.

Ese detalle adquiere hoy otro significado. Mientras se preparaba para competir al máximo nivel con Argentina, Raposo siguió encontrando en Salta un lugar para jugar, entrenarse y conservar el contacto con sus raíces.

Orgullo de Salta, alegría argentina

Para el deporte salteño, la imagen tiene un valor especial. Aquella jugadora que meses atrás había regresado a Popeye, que viajaba entre Buenos Aires y Salta y que había decidido acomodar su vida deportiva alrededor de la Selección, terminó formando parte de una nueva página histórica del hockey argentino.

El sacrificio no garantiza los resultados en el deporte. Pero esta vez, detrás de la copa, hay también una historia de decisiones, esfuerzo y pertenencia. Valentina Raposo volvió a sus raíces para perseguir un objetivo y terminó en la cima del mundo. Una campeona argentina. Y un enorme orgullo salteño.

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