El rosarino que volvió a su ciudad para contar cómo el cerebro puede recuperar lo que parecía perdido
Un rosarino que la rompe en la ciencia mundial volvió a la ciudad y dio una charla que puede cambiar el tratamiento de enfermedades que afectan a millones. Lo que dijo sobre el futuro del cerebro y por qué su proyecto despierta esperanza.
Gustavo Deco, uno de los neurocientíficos más influyentes del mundo, está en Rosario y este martes dará una conferencia gratuita en el Círculo Médico. El investigador egresado del Politécnico y la UNR lidera un proyecto internacional que busca cambiar el tratamiento del ACV y de enfermedades mentales como la depresión mayor.
Deco expuso este lunes en el Instituto de Física de Rosario (Conicet/UNR) sobre "el cerebro computacional". Y este martes 22 de septiembre, a las 18, brindará una charla abierta para profesionales sobre la dinámica cerebral en salud y enfermedad. La cita es en el Círculo Médico de Rosario, con entrada libre.
El experto admite que todavía sabemos poco del cerebro, pero "nos adentramos cada vez más". Lo define como un órgano "extremadamente complejo" capaz de "adaptarse a distintas circunstancias". En esas posibilidades se apoya su trabajo: darle al cerebro los estímulos correctos y personalizados para mejorar padecimientos mentales como la depresión mayor o cerebrovasculares como el ACV.
Un proyecto que ilusiona
Deco forma parte de un grupo de vanguardia mundial que cuenta con un presupuesto de 13 millones de euros por seis años para "probar técnicas no estandarizadas en humanos". Se trata de estimulación eléctrica de bajo voltaje que, según el científico, puede cambiar la historia de los tratamientos en el ACV, uno de los problemas más comunes en neurología. "Estamos muy ilusionados", comenta a La Capital.
El neurocientífico afirma que "se puede recuperar lo dañado" a nivel cerebral, pero no las conexiones neuronales muertas. El objetivo es estimular correctamente para activar la "compensación" que puede hacer el cerebro, que "es robusto y capaz", teniendo en cuenta las particularidades de cada paciente y "dependiendo de la zona dañada".
"Sí, se puede recuperar más de lo que imaginamos o de lo que hacemos en la actualidad, si tenemos un mapeo cerebral particular. Esa es la gran esperanza, ese es el proyecto enorme en el que estamos y que va en esa dirección", dijo Deco, que confirmó que ya se están haciendo pruebas piloto con personas.
Barcelona y la salud mental adolescente
El rosarino mudará su laboratorio —integrado por casi 30 profesionales— al Hospital universitario San Juan de Dios (Sant Joan de Déu) de Barcelona, el número uno de España y referente mundial en pediatría. Allí pondrá el foco en las enfermedades mentales que suelen diagnosticarse en la adolescencia, con el objetivo de darles a esos chicos herramientas para tener una vida autónoma y un futuro esperanzador. "Sí, apuesto a esa esperanza, rotundamente", dice.
Deco es profesor de Investigación en la Institució Catalana de Recerca i Estudis Avançats (ICREA), catedrático en la Universidad Pompeu Fabra y director del Grupo de Neurociencia Computacional.
De Bella Vista al mundo
Nació en Rosario en 1961, en el barrio Bella Vista, "muy cerquita de avenida Francia y La Paz". Cursó la primaria en el Sagrado Corazón y la secundaria en el Politécnico. Estudió Física en la UNR, donde se recibió de Licenciado en Física Atómica Teórica y se doctoró con una tesis sobre Colisiones Atómicas Relativistas. En 1987 fue becario posdoctoral en la Universidad de Burdeos, Francia. Luego inició un recorrido internacional que lo llevó a Alemania, donde lideró el Grupo de Neurociencia Computacional en Siemens, en Múnich, y obtuvo su habilitación en Ciencias de la Computación. Su pasión por la salud y las enfermedades mentales lo impulsó a doctorarse en psicología.
Ha publicado más de 600 artículos científicos, escribió cinco libros y recibió numerosos galardones, entre ellos el premio internacional de Siemens al Inventor del Año en 2001. Fue miembro del Human Brain Project, la iniciativa insignia de la Unión Europea.
Si bien hace más de 40 años que no vive en Rosario, vuelve cada vez que puede. "Al principio, cuando me fui a Alemania no regresaba muy seguido. Después conocí a una rosarina, mi esposa María Eugenia, y entonces ella sí me trajo casi todos los años...", cuenta con simpatía. Es padre de cuatro hijos.
Estrés y futuro
Consultado sobre el bombardeo de estímulos y el estrés de la vida actual, Deco se muestra optimista: "Vamos a estar bien si logramos superar esta época de tantos estímulos y estrés, de presiones casi inhumanas, incluso podemos evolucionar cognitivamente". Reconoce el crecimiento de las enfermedades psiquiátricas, pero confía en la capacidad del cerebro: "Aún en condiciones desfavorables vemos que la mayoría de las veces el cerebro reacciona adecuadamente. Si sobrevivimos a estas presiones y niveles de estrés vamos a evolucionar, incluso, cognitivamente".
El científico también destaca su formación en la universidad pública y a sus maestros, como Roberto Rivarola, director del IFIR e investigador superior de Conicet. "He aprendido de profesores e investigadores ejemplares, como Roberto, que me enseñó nada menos que a preguntar y a desplegar mi curiosidad y entereza científica". Y sobre el talento argentino: "El nivel de formación en la Argentina es envidiable. En mi grupo siempre son parte importante porque suelen estar entre los mejores. Tienen la formación, el talento pero también la ilusión de la oportunidad, lo que los hace especiales".