El robot que opera en Córdoba: el médico que ya lo usa contó lo que muy pocos saben
El doctor Raúl Alberto Ramos es uno de los pocos cirujanos del país que opera con robot. Desde Córdoba atiende a pacientes de Villa María y la región, y contó cómo es la segunda revolución de la cirugía. Lo que dijo sobre el reemplazo de los médicos...
En un quirófano del Hospital Privado de Córdoba hay un equipo que cambió la forma de operar. El doctor Raúl Alberto Ramos es uno de los pocos cirujanos del país habilitados para usar el robot quirúrgico, y desde esa institución atiende a pacientes de Villa María, la región y toda la provincia.
Ramos se formó en Rosario y se instaló en la ciudad. Es especialista en cirugía general, bariátrica y tecnológica, y desde hace un tiempo forma parte del servicio de cirugía robótica del Hospital Privado, donde funciona uno de los dos robots que hay en Córdoba.
“Es un tema apasionante, de actualidad, que está creciendo en forma exponencial en nuestro país”, resumió el profesional en diálogo con el programa Todas las voces todas, de laRadio (FM 90.1).
¿El robot reemplaza al cirujano?
La pregunta aparece siempre. Y la respuesta de Ramos es categórica: no. “Creer que el robot va a operar en lugar de un cirujano es un error total porque lo que hace el robot es reproducir todas las maniobras, las intenciones y las conductas, a través del cirujano”, explicó.
Para el especialista, la tecnología no desplaza al médico: lo potencia. “Lo que logra el robot es mejorar la calidad de prestación del cirujano”, afirmó. Y lo definió como “una herramienta que constituye una revolución”.
“Hoy hablamos de la era robótica. Estamos a ese nivel”, sostuvo.
De la laparoscopía al robot: la segunda revolución
Ramos repasó la historia de la cirugía. Primero fue la convencional, con grandes incisiones. Después, en los años 90, llegó la laparoscopía, un cambio “sideral” que volvió las intervenciones mínimamente invasivas, más rápidas y con mejor recuperación para los pacientes.
Ahora, dice, empezó la segunda revolución. “El robot llega para mejorar aún más, llevar a un extremo de precisión, de menor agresión para el paciente, de mejor calidad de cirugías, sobre todo en las más complejas”, detalló.
Cómo funciona el equipo
El robot tiene tres partes. La primera es una consola desde donde el cirujano realiza las maniobras, ubicada a unos tres o cinco metros de la camilla. La segunda es una central, el “corazón” del equipo, con un monitor para que el resto del equipo siga la operación y con los elementos de imagen. La tercera es el carro del paciente, donde se instalan los brazos que reproducen los movimientos y portan los instrumentales.
Las ventajas, según Ramos, son varias. El cirujano trabaja sentado y cómodo, algo clave en intervenciones de hasta ocho horas. Tiene visión binocular en tres dimensiones, con alta profundidad y resolución, y las imágenes se pueden ampliar hasta 15 veces.
Los mangos se manejan con joysticks muy delicados, con filtros que evitan que las vibraciones lleguen al paciente y con giros que imitan las muñecas humanas, pero con más rotación. Eso permite llegar a lugares de difícil acceso.
El resultado: menos sangrado, posoperatorios más cortos, recuperación más rápida y cirugías complejas que ahora son más breves. “Eso redunda en beneficio, primero al paciente, y también hasta la institución, a tal punto que libera camas de manera más rápida”, señaló.
Para qué sirve y quiénes se benefician
“El robot sirve para todo tipo de cirugías”, confirmó Ramos. Y enumeró: cirugía general, bariátrica, urología, ginecología, cirugía de tórax e incluso traumatología.
Las más complejas son las oncológicas, sobre todo de colon, páncreas e hígado. Pero, paradójicamente, son también las que más se benefician con la precisión del robot.
Entrenamiento y trabajo en equipo
Ramos es asociado al servicio de cirugía robótica del Hospital Privado de Córdoba. Llegó allí por su experiencia en laparoscopía compleja, que es la base para operar con el robot.
La formación incluye entrenamiento práctico y teórico en el Hospital Privado y en un centro formador de la Ciudad de Buenos Aires. “Necesitamos una buena formación previa en laparoscopía para después avanzar un poco. Sobre esa base se entrena”, contó.
El quirófano robótico es un ecosistema complejo: equipamiento múltiple, instrumentadores fundamentales y un equipo altamente especializado. El cirujano maneja desde la consola la óptica y los instrumentales, y se apoya en un asistente. Si surge una dificultad, puede salir de la consola y debatir con sus pares.
Ramos fue convocado para integrar el primer grupo de entrenamiento del Hospital Privado. Un lugar que, según él, es un lujo.