El ritual con veneno de sapo que terminó en tragedia: la muerte del fotógrafo que llevará a juicio a Nacho Vidal
¿Sabías que el veneno de un sapo puede matar en minutos? Un fotógrafo murió en un ritual con Nacho Vidal. Ahora, el actor porno irá a juicio.
Un fotógrafo de 49 años murió durante un ritual con veneno de sapo bufo en la mansión del actor porno Nacho Vidal. Siete años después, la Justicia española lo sentará en el banquillo por homicidio involuntario. ¿Qué pasó realmente aquella noche de julio de 2019 en Enguera, Valencia?
El ritual que salió mal
Eran tres hombres y una mujer. En el jardín, con tambores, almohadones hindúes, cuencos tibetanos y velas, el facilitador —Nacho Vidal— puso una pipa de vidrio en la boca de José Luis Abad. Le explicó cómo aspirar y encendió la pipa. El hombre aspiró. Durante veinte segundos, todo quedó en silencio. Luego, cayó al suelo.
Abad comenzó a convulsionar. El tórax rígido, brazos y piernas temblaban sin control. La cara se tornó morada, como si fuera a explotar. Un gemido desgarrador salió de su garganta. Sus compañeros lo miraban paralizados. Alguno incluso aspiró la pipa mientras él se retorcía.
Vidal lo puso de costado, intentó darle agua, pero el líquido escurría por sus labios. Recién después de un par de minutos inició maniobras de reanimación: casi 15 minutos de masajes cardíacos desesperados. En un momento, Abad volvió a respirar, pero fue solo un estertor. Otra convulsión, otra descarga, y dejó de respirar. Ya no había nada que hacer.
La escena modificada y el llamado tardío
Los tres sobrevivientes acomodaron la escena: tiraron objetos a la basura, escondieron la pipa, apagaron las velas. Recién veinte minutos después del colapso llamaron a emergencias. Cuando llegó la ambulancia, los médicos solo constataron la defunción.
La víctima era José Luis Abad, un reconocido fotógrafo de modelos de 49 años. El lugar, la mansión de Nacho Vidal en Enguera. El actor porno, con más de 700 películas, oficiaba de chamán.
¿Qué es el veneno del sapo bufo?
Proviene del sapo Bufo alvarius, nativo del desierto mexicano de Sonora. Su veneno se cristaliza y se fuma en pipa de vidrio. Contiene dimetiltriptamina (DMT), un potente alucinógeno que provoca un viaje astral de 15 a 60 minutos. Produce alucinaciones, ansiedad, euforia, taquicardia, aumento de presión arterial, pérdida de conocimiento y, como en este caso, la muerte.
Los chamanes lo usan para curar adicciones, pero la ciencia no respalda esos efectos. Mezclarlo con otras drogas, como la cocaína —que Abad había consumido días antes—, puede ser fatal. Los forenses hallaron rastros de cocaína en su organismo y creen que esa combinación provocó un infarto masivo.
El juicio que se viene
La semana pasada se confirmó que Nacho Vidal será juzgado por homicidio involuntario y atentado contra la salud pública. La Justicia española considera que, como organizador, debió verificar el estado de salud de Abad, preguntar sobre consumos previos y contar con equipos de emergencia. No había desfibrilador ni materiales de primeros auxilios, y las maniobras de reanimación fueron tardías y mal realizadas.
Vidal intentó usar los videos de la ceremonia como prueba defensiva, pero en ellos se ve que era el organizador, que se llamó a la ambulancia 20 minutos después y que se modificó la escena. Además, promocionaba el ritual como terapia ilegal. La jueza señaló que la sustancia “carecía de prospecto, dosis, contraindicaciones o fecha de caducidad, lo que denota que no estaba sometida a ningún control sanitario”.
El actor porno, que en 2019 anunció su retiro del cine y su “reinvención” espiritual, ya había tenido problemas con la Justicia: en 2015 fue investigado por lavado de dinero y este año fue condenado a tres años de prisión en suspenso por tráfico de drogas. Ahora, su futuro está en manos de un tribunal que decidirá si es responsable de la muerte de José Luis Abad.