El río ya tiene movimiento: los campings de la costa entrerriana vuelven a llenarse
Con los primeros días de calor, los campings de la costa del Paraná ya sienten el movimiento de la temporada. Valle María, Villa Urquiza y otras localidades preparan sus propuestas al aire libre, pero hay un factor que puede cambiar todos los planes.
La primavera llegó con días de sol y temperaturas que invitan a salir, y los campings de la costa del Paraná ya lo sienten. Valle María, Villa Urquiza, Puerto Curtiembre, Piedras Blancas y Hernandarias empiezan a recibir más visitantes y anticipan una temporada estival que promete.
El coordinador de Turismo y Producción de Valle María, Franco Rohr, lo graficó con claridad: “En primavera es un lugar muy concurrido porque la gente aprovecha a salir, a disfrutar de los días de sol y del aire libre”.
El camping de esa localidad está abierto todo el año y se encuentra a unos 7 kilómetros del casco urbano, sobre un brazo del río Paraná, con acceso asfaltado. Ofrece quinchos, asadores, sanitarios, duchas con agua caliente, proveeduría y sectores de acampe, además de cinco cabañas equipadas para cuatro personas.
Un público que crece
La propuesta no se limita a quienes pasan el día: también llegan visitantes que se quedan más tiempo, en carpa, motorhome o cabaña. Rohr destacó que el turismo de rodanteros viene en aumento y que el municipio organizó encuentros para ese público durante dos años consecutivos.
“El público ya empieza a acampar porque los fines de semana se presta. Si está pronosticado buen tiempo, la gente viene a acampar, a pescar, y se queda un día en la costa”, señaló.
Después del movimiento que dejó el Rally Argentino el fin de semana pasado, Valle María se prepara para el próximo fin de semana largo y para la primera edición de la Fiesta del Trigo, que se realizará los días 15, 16 y 17 de octubre con propuestas técnicas y productivas, gastronomía, feria de emprendedores y espectáculos.
Villa Urquiza, lista para recibir
El intendente de Villa Urquiza, Manuel Tennen, afirmó que la localidad se posiciona como una alternativa para quienes buscan descanso, río y naturaleza. “Villa Urquiza está preparada para recibir a los turistas cualquier fin de semana”, sostuvo, y resaltó las condiciones del complejo de camping y la posibilidad de visitarlo por el día.
La presencia de una bajada de lancha impulsa además el movimiento de pescadores, una actividad que sostiene parte del turismo durante buena parte del año, más allá del verano.
Oferta ribereña en el norte
Más al norte, Puerto Curtiembre apuesta a desarrollar su perfil turístico con una identidad ligada al río, la pesca y el entorno rural. Allí comenzaron las obras para pavimentar el acceso, una intervención que busca mejorar la conectividad con Cerrito y que desde la provincia presentaron como una oportunidad para potenciar el turismo.
Piedras Blancas combina playas, barrancas, pesca y camping, con espacios para acampar, parrillas, servicios, bajada de lanchas y sectores de pesca, además de atractivos naturales como la laguna El Brete.
En Hernandarias, el Paraná es el eje de una propuesta que mezcla descanso, pesca y actividades al aire libre. La localidad cuenta con camping municipal, playas, barrancas y senderos costeros, y la pesca deportiva es uno de sus principales atractivos durante buena parte del año.
El clima, el factor que decide
En todos estos destinos hay un elemento que puede definir el movimiento: el clima. Un fin de semana con temperaturas agradables garantiza mayor circulación de visitantes, mientras que las lluvias o un descenso marcado del termómetro suelen modificar los planes.
Por eso, los complejos buscan sostener una oferta que no dependa exclusivamente del ingreso al agua. Quinchos, parrillas, espacios de pesca, senderos, actividades náuticas, cabañas y sectores de acampe amplían las posibilidades y extienden el atractivo más allá del verano.
En Valle María, por ejemplo, Rohr explicó que incluso en invierno hay movimiento de motorhomes y casillas rodantes, mientras que con la llegada de esta época reaparecen los visitantes que instalan sus carpas los fines de semana.
Así, el comienzo de la primavera marca para las localidades ribereñas una transición hacia la temporada alta. Familias que vuelven a buscar el río, pescadores que aprovechan los fines de semana, visitantes que llegan con carpas o motorhomes y turistas que eligen cabañas empiezan a darle mayor movimiento a los campings.
La cercanía con Paraná y otras ciudades entrerrianas, sumada a la posibilidad de recibir visitantes de Santa Fe, favorece un tipo de turismo que no requiere grandes gastos ni demasiada planificación. Una salida por el día, un asado junto al río o una noche de camping aparecen como alternativas para descansar y disfrutar del aire libre sin alejarse demasiado.
Con el verano todavía por delante, los campings de la costa del Paraná recuperan su dinámica, con el río como denominador común y una oferta que busca sostenerse más allá de los meses de temporada alta.