El río Salí, en manos de estudiantes: la movida que larga en noviembre
El río Salí atraviesa la ciudad y su cuidado depende de lo que se haga en la cuenca. Un programa gratuito para estudiantes secundarios propone salidas, limpieza de ribera y proyectos concretos desde noviembre: quiénes pueden anotarse y qué se hace en cada encuentro.
Los secundarios de San Miguel de Tucumán tendrán desde noviembre un programa gratuito para conocer de cerca el río Salí, aprender sobre su biodiversidad y armar proyectos para cuidar la cuenca. Se trata de Experiencia Ambientalia, una propuesta que combina salidas de campo, limpieza de ribera y un hackathon final.
La iniciativa la llevan adelante la Fundación Líderes de Ansenuza, Manomet Conservation Sciences y la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras (WHSRN). Aportan el Fondo de Juventud y Acción Climática de Bloomberg Philanthropies, la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable.
Cuatro encuentros para meterse en la cuenca
El programa arranca en noviembre y se extiende hasta marzo, con cuatro jornadas para explorar el río y discutir los problemas ambientales de la cuenca. La primera se llama “El agua que nos une” y está fijada para el sábado 7 de noviembre en el Campus Ambiental Dra. Yolanda Ortiz.
En ese primer encuentro, los chicos van a recorrer el mapa de la cuenca y compartir experiencias con estudiantes que vienen desde Mar Chiquita. La idea es conectar a jóvenes de distintas comunidades a partir del cuidado de un mismo recurso natural.
De la observación de aves al hackathon
En diciembre habrá una salida para mirar de cerca la biodiversidad: aves e insectos acuáticos que sirven para medir la calidad del agua. En febrero, el foco estará puesto en las amenazas que enfrenta el río Salí, con una limpieza de la ribera junto a la comunidad. El cierre, en marzo, será un hackathon donde los participantes podrán desarrollar ideas y proyectos ambientales.
La cuenca Salí-Dulce conecta ecosistemas y comunidades. El río Salí nace en los cerros de Tucumán y Salta, cruza San Miguel de Tucumán y al entrar en Santiago del Estero pasa a llamarse río Dulce. Su recorrido sigue hasta la laguna Mar Chiquita, en Córdoba.
Quiénes pueden anotarse
La convocatoria apunta a estudiantes de cuarto año en adelante de escuelas secundarias públicas y privadas de San Miguel de Tucumán. No hace falta tener conocimientos científicos previos: la propuesta está abierta a quienes tengan ganas de aprender y participar en acciones de cuidado ambiental. La actividad es gratuita.
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