El río que corre justo sobre la unión de dos placas tectónicas en Tierra del Fuego
Un río de Tierra del Fuego corre por un valle que sigue el trazado de una falla entre dos placas tectónicas. La zona ya registró un terremoto de magnitud 7,8 y los científicos siguen midiendo sus huellas en el terreno.
El río Turbio, cerca de Tolhuin, ocupa un valle que sigue el trazado de una falla del sistema Magallanes-Fagnano, el límite entre las placas Sudamericana y Scotia. La región tiene antecedentes de terremotos de gran magnitud y la estructura sigue siendo objeto de estudio.
En pleno centro de Tierra del Fuego, a pocos kilómetros de Tolhuin, hay un rasgo geológico que une el paisaje de todos los días con uno de los procesos más relevantes de la dinámica del planeta. El río Turbio corre por un valle angosto cuyo dibujo coincide con una falla del sistema Magallanes-Fagnano, la estructura que marca el contacto entre las placas tectónicas Sudamericana y Scotia.
La vinculación entre el curso de agua y la falla quedó registrada en trabajos científicos que estudiaron la geología de la isla con relevamientos de campo, imágenes satelitales, análisis del relieve y mediciones geofísicas.
Un valle que dibuja el límite entre dos placas
El sistema Magallanes-Fagnano cruza la Isla Grande de Tierra del Fuego de oeste a este. En la zona del lago Fagnano está formado por varios segmentos de fallas, y uno de ellos es el que corresponde al río Turbio: su valle es la expresión visible de esa estructura en la superficie.
La corteza terrestre no es un bloque único: está partida en grandes piezas rígidas que se mueven muy lentamente. En el extremo austral de Sudamérica, las placas Sudamericana y Scotia se encuentran a lo largo de un límite tectónico donde predominan los desplazamientos horizontales.
Ese tipo de contacto se denomina transformante. Los bloques se corren de costado uno respecto del otro y la fricción puede frenar ese movimiento por un tiempo, lo que acumula tensión en las rocas. Cuando esa tensión se libera de golpe mediante una ruptura, se produce un terremoto.
El Magallanes-Fagnano es el principal segmento continental de ese límite en Tierra del Fuego. Su actividad dejó marcas en el paisaje: escarpas, valles lineales, lagunas asociadas a fallas y cursos de agua desviados. El río Turbio es uno de esos casos: su cauce estrecho y recto acompaña el trazado de una falla principal del sistema, algo que ya fue identificado en investigaciones publicadas en revistas científicas.
Conviene aclarar dos cosas. El agua del río no es lo que separa las placas: la falla es una estructura que está en la corteza y el curso de agua simplemente aprovecha la depresión que esa estructura generó. Y la frontera entre ambas placas no coincide con un único río ni con una línea que se pueda ver sobre el terreno.
Una zona con historia sísmica
La actividad tectónica fueguina no pertenece solo a un pasado remoto. La región tiene antecedentes de sismos importantes, y uno de los más recordados es el del 17 de diciembre de 1949, que llegó a una magnitud estimada de 7,8.
Los estudios sobre la sismicidad de Tierra del Fuego analizaron ese episodio y otros movimientos registrados en la zona para entender cómo se comportan las fallas y caracterizar la actividad sísmica.
Que una falla esté activa implica que existe peligro sísmico, aunque no permite saber cuándo va a ocurrir un nuevo terremoto ni con qué magnitud. Para medir el riesgo en una localidad también hay que tener en cuenta cuánta gente está expuesta, cómo son los suelos y cuánto resisten las construcciones.
En Tolhuin, la cercanía con el sistema Magallanes-Fagnano es un argumento para estudiar las condiciones geológicas del área y las medidas de prevención frente a posibles sismos.
Las huellas que todavía se investigan
Los trabajos realizados en Tierra del Fuego encontraron evidencias de actividad tectónica relativamente reciente en distintos puntos del sistema. Los estudios geomorfológicos, en particular, señalaron que algunas formas del terreno en la zona del río Turbio fueron modificadas por movimientos de la falla posteriores al último máximo glacial.
Analizar esas huellas permite reconstruir cómo cambió el relieve con el tiempo y aporta datos para comprender el potencial sísmico de la región.
Por eso el río Turbio no es solo un curso de agua del paisaje cercano al lago Fagnano. Su valle es una de las manifestaciones en superficie de una estructura geológica que explica por qué Tierra del Fuego despierta interés para la investigación tectónica y sísmica.