El río que bajó de golpe y encendió la alarma en la cordillera sanjuanina
Sociedad · San Juan

El río que bajó de golpe y encendió la alarma en la cordillera sanjuanina

Hay dos puntos de la cordillera sanjuanina que Hidráulica mira con lupa y que, si se descontrolan, pueden terminar en una crecida repentina río abajo. Lo que más preocupa no es lo que se ve, sino lo que el río deja de mostrar.

Un pico de casi 80 metros cúbicos por segundo en el río San Juan, aunque fuera momentáneo, y una crecida del río Los Patos en Calingasta que llegó con aviso previo. Detrás de ese aviso no hubo un sensor oficial: fueron las propias empresas mineras las que dieron la voz de alerta. Hidráulica lo sabe y por eso apoya buena parte de su vigilancia en la alta montaña en esos ojos prestados.

El riesgo que se sigue no es menor. Los desprendimientos de rocas y nieve pueden tapar un cauce y armar un dique natural. Si ese embalse improvisado cede, el agua baja de golpe por los ríos de la cordillera. Ya pasó antes.

El fantasma de Los Erizos

En 2005 la laguna de Los Erizos se rompió y una masa enorme de agua escurrió por los ríos cordilleranos. Ese recuerdo es el que mantiene en alerta a los funcionarios y volvió a poner sobre la mesa la necesidad de vigilar estos embalses naturales y detectar a tiempo cualquier comportamiento raro.

El director de Hidráulica, José María Ginestar, señaló que hay dos puntos de la cordillera que exigen una atención especial: las lagunas de Los Erizos y, más arriba, la del Toro Ahogado. Ambos se siguen de cerca junto a las compañías que trabajan en la zona.

"Son algunas de las que nos preocupan un poco más y las miramos de cerca. Gracias a Dios tenemos industrias como las mineras en la zona que permanentemente nos van elaborando informes de seguimiento", destacó el funcionario.

Los ojos que recorren la montaña

Las mineras no solo miran lo que pasa dentro de sus proyectos. Tienen personal, vehículos y equipos que circulan todo el tiempo por la alta montaña, y eso les permite observar los cauces y detectar cambios que merecen atención.

Cuando sus equipos ven algo fuera de lo habitual, lo comunican a Hidráulica para que el organismo provincial lo evalúe. Así se anticipó, por ejemplo, el crecimiento del río Los Patos durante una suba reciente de temperatura: las mineras que operan en Calingasta, sobre todo El Pachón (Glencore) y Los Azules (McEwen), avisaron antes de que el caudal se disparara.

Este año las compañías sumaron especialistas que recorren las zonas peligrosas y detectan el riesgo de aludes. El seguimiento también abarca los movimientos de taludes y los desprendimientos que puedan alterar el comportamiento de los cauces.

Por qué no se pueden frenar

Ginestar fue claro: son fenómenos naturales muy difíciles de prevenir. En centros de esquí o en zonas con población expuesta se pueden hacer controles de taludes e incluso intervenir las laderas, pero en buena parte de la cordillera sanjuanina no hay una forma práctica de evitarlos.

"Son eventos complejos, naturales, pero difíciles de prevenir. ¿Cómo hacés para hacer un trabajo de mitigación? Tendrías que ir a dinamitar toda esa nieve camino para arriba y, si la dinamitaras, ¿dónde la dejás? Igual te aparece en el río", explicó.

Por eso la estrategia se concentra en el monitoreo y en la detección temprana de cualquier anomalía.

Qué señales hacen saltar la alarma

No cualquier suba del caudal es motivo de preocupación. Que los ríos traigan más agua de a poco, a medida que suben las temperaturas y avanza el deshielo, es un comportamiento esperable y manejable.

La alerta se enciende con otra cosa: "que después de varios días de sol y temperaturas elevadas el río no responda con un aumento del caudal o registre una caída repentina puede ser una señal de que algo está ocurriendo aguas arriba, como un posible bloqueo del cauce y la acumulación de agua detrás de una barrera natural", indicó el director.

Los números actuales ayudan a dimensionar. El río San Juan llegó a un pico cercano a los 80 metros cúbicos por segundo, aunque fue momentáneo; el promedio de los últimos meses rondaba los 35. Para Hidráulica, un caudal de hasta 150 metros cúbicos por segundo permite una operación relativamente normal. Por encima de ese nivel, la situación empieza a complicarse.

A eso se suma otra regla que vigilan los manuales de operación: los diques no deben crecer más de un metro por día, para cuidar los niveles de los embalses.

Siguiente nota Deportes · San Juan

Desamparados define la semifinal en San Luis y sus hinchas ya tienen una chance inesperada de entrar

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local