El río Paraná ya se desborda y falta lo peor: la mitad que aún no se activó
16.000 metros cúbicos por segundo en Cataratas y un municipio incomunicado: el Niño ya mostró su fuerza en Misiones, pero un sector clave de Brasil todavía no se activó y los especialistas esperan lo peor para diciembre. ¿Qué falta?
El Niño transita su etapa más intensa y Misiones quedó en el centro de la tormenta. Juan Borús, especialista del Sistema de Información Hidrológica del Instituto Nacional del Agua (INA), advirtió que la provincia atraviesa "el episodio culminante del escenario Niño" y que las lluvias seguirán golpeando la región en los próximos días.
Tras una breve pausa de sol, las precipitaciones regresaron ayer y complicaron aún más un panorama que ya venía golpeado: la semana pasada, las Cataratas del Iguazú mostraron un caudal impresionante, se inhabilitaron puentes, hubo evacuados y Montecarlo quedó incomunicado.
Un Niño que no da tregua
Según Borús, la señal del fenómeno comenzó a sentirse en la región en la segunda semana de julio, primero en la cuenca del río Uruguay y luego se diversificó. A fines de julio llegaron los primeros pulsos en la cuenca del Iguazú, que saturaron los suelos y mantuvieron las aguas por encima de lo normal en Cataratas. El máximo se registró días atrás con un caudal de 16.000 metros cúbicos por segundo, un valor "muy significativo, no extraordinario", según el especialista.
La cuenca del Uruguay nunca dejó de estar activa, con lluvias erráticas pero constantes. Mientras tanto, la gran duda era cuándo se activaría la alta cuenca del Paraná en Brasil, clave porque aporta el mayor volumen al tramo argentino. Eso comenzó a ocurrir en el último mes, con eventos sucesivos que saturaron los suelos y generaron excedentes significativos.
Uno de esos episodios, combinado con la crecida del Iguazú, provocó una afluencia masiva al embalse de Itaipú, que debió abrir su vertedero para bajar el nivel y hacerlo más receptivo. "Esos días descargó más de lo que recibía", explicó Borús. Las consecuencias ya se ven a la altura de Corrientes y el frente de onda avanza hacia Santa Fe.
Lluvias que vuelven y suelos saturados
El especialista señaló que en los últimos días hubo una disipación temporaria de las lluvias, un alivio, pero desde anoche el sistema se reactivó sobre el sur de Paraguay, norte de Corrientes y sur de Misiones. Es probable que durante hoy o mañana se traslade hacia el norte y vuelva a actuar sobre la cuenca de aporte directo a Itaipú y la cuenca baja del Iguazú.
"Misiones, lamentablemente, hace rato está en el lugar central de la mayor actividad", afirmó Borús. La provincia viene registrando tiempo inestable, con lluvias y tormentas frecuentes, y esa situación continuaría en el futuro cercano.
Los suelos saturados abarcan toda Misiones y parte de Corrientes. En el suroeste correntino preocupa la hacienda: las condiciones para el arreo y la evacuación no son fáciles y puede haber pérdidas por la alteración del medio. Además, cuando se evacúa un campo, el peón rural se queda sin su herramienta de trabajo, con un impacto social difícil de abordar.
¿Qué impacto es peor?
Borús comparó este escenario con la sequía que azotó la región entre 2020 y 2023. "Estamos en el extremo opuesto", dijo, y aclaró que ambos impactos son severos. "Lo mejor que nos puede pasar es que las variables hidroclimáticas evolucionen dentro de un margen medio, cerca de lo normal, y no se aparten a los extremos".
Consultado sobre si este Niño es más preocupante que otros, el especialista no dudó: desde marzo se hablaba de la antesala de un escenario muy significativo, y ahora se confirma que es "muy particular, muy extremo". Incluso se animó a pronosticar que, cuando pase el tiempo, este evento estará entre los más importantes de la historia, junto con los de 1982-83, 1992, 1997-98 y quizás 2015-16. "Todos los otros fueron más cortos, menos significativos, con menor impacto", recordó.
¿Hasta cuándo sigue?
Según el consenso de los especialistas, el fenómeno comenzaría a declinar en la segunda mitad de diciembre, cuando merme el calentamiento del Pacífico y los vientos retornen gradualmente a su condición anterior. Las señales en la región se irían debilitando y la situación mejoraría un poco.
Sin embargo, persiste la duda sobre el otoño del año que viene. Ha habido casos en que El Niño se desarrolló durante la primavera y luego tuvo un "remezón" en el otoño siguiente, a veces con impacto severo. "Eso no lo podemos despejar, recién en febrero tendremos una idea aproximada", sostuvo Borús.
Paraná vs. Uruguay: dónde está el mayor riesgo
El Paraná ya está "jugado", con cursos de crecida en marcha. Pero aún falta lo más importante: la mitad norte de la alta cuenca del Paraná en Brasil, la zona regulada por represas, todavía no ha recibido lluvias que llenen todos los embalses y obliguen a descargar un caudal significativo. Eso podría ocurrir durante diciembre, según Borús, por la estacionalidad de la zona.
El Uruguay, en cambio, seguirá con pulsos de crecida, pero la actividad ha mermado y se mantiene en aguas medias altas. "En principio no ha tenido un nuevo castigo", dijo el especialista. Por eso, toda la atención está puesta en las lluvias actuales y, más adelante, en las nacientes del Paraná.
Borús también destacó la evolución en el abordaje de estos eventos: no solo por la tecnología, sino por las herramientas de seguimiento y la comunicación. "Los medios forman parte del esquema de respuesta ante una emergencia", concluyó.