El río Paraguay sube y el Centro Ambiental de Formosa quedó a menos de dos metros del límite
El río Paraguay subió varios metros en apenas un día y el predio donde Formosa entierra su basura quedó contra la pared. La funcionaria a cargo del área explicó qué pasa con las 200 toneladas que llegan cada jornada, incluso con lluvia, y qué reclaman a los vecinos antes de que el agua siga creciendo.
La coordinadora de Ambiente y Transición Energética de la Municipalidad de Formosa, Laura Diaz Roig, describió en el programa radial Algo Está Pasando (FM VLU 88.5) una situación que combina emergencia climática, presión operativa y un debate urbano que se agranda con el correr de los meses. La funcionaria habló con los periodistas Fernando López y Daniel Moreira Viera sobre lo que ocurre en el Centro Ambiental, el predio donde la ciudad trata y dispone sus residuos.
La crecida que no da respiro
El impacto del fenómeno del Niño sobre la infraestructura costera de la capital fue el primer punto que puso sobre la mesa. Según relató Diaz Roig, la velocidad del evento sorprendió incluso a quienes siguen el río de cerca.
«Ayer a hoy hubo una crecida tremenda. Ayer todavía estábamos a cuatro metros de que supere la barrera y hoy ya estamos a menos de dos. Realmente no dimensionamos el evento, que va mucho más rápido de lo que uno se imagina, con el río Paraguay superando los cinco metros. La información que manejamos indica que cuando supere los 7,5 metros se pone en riesgo el lugar», explicó.
Con ese panorama, la logística diaria del área se sostiene en condiciones extremas. La funcionaria fue tajante respecto de la continuidad del servicio: «Nosotros no paramos nunca, no paramos días de lluvia, no paramos domingos ni feriados; el trabajo en la basura no para. Con lluvia se dificultan un montón los accesos, la maquinaria sufre y se nos ensucian las máquinas armándose un barro tremendo, pero se trabaja igual. Todos los días recibimos nuestras 200 toneladas de residuos diarias que hay que acomodarlas y preparar la playa para la descarga del día siguiente».
Cuánta basura genera la ciudad y cómo cambia según la época
Respecto de los volúmenes que ingresan al predio, Diaz Roig detalló las variaciones de los últimos años y el pico que se registra hacia el cierre del calendario. «En este momento estamos en el ciclo de alza porque octubre, noviembre y diciembre es el momento en el que crece el ingreso de residuos al aumentar el consumo. Cuando la planta arrancó en el ciclo 2021-2022 el promedio era de 270 toneladas diarias, mientras que en el año 2025 nos quedamos en 180 toneladas diarias en el promedio anual, lo que representó una merma tremenda de ingreso. En los meses de abril, mayo y junio las cifras bajan y no se llega a esa cifra, pero en diciembre del año pasado hemos tenido días en que se llegaron a superar las 300 toneladas, generalmente vinculado a los festejos de Navidad y Año Nuevo», precisó.
Para evitar que ese excedente termine disperso en la ciudad, la comuna articula con el sector privado a través del Programa de Responsabilidad Ambiental Comercial (PRAC). «Coordinamos con los lugares donde se realizan eventos masivos, como salones de fiesta y quintas, para planificar el retiro de los materiales de manera inmediata para que ese residuo excesivo no quede en cualquier lugar de la ciudad. Venimos creciendo en la cantidad de comercios que se suman al programa con recolección diferenciada y separación en origen. Todo lo que podemos recuperar en la planta de clasificación evita ir al relleno sanitario donde realizamos la disposición final enterrando el residuo, lo que se traduce en una mejor calidad ambiental», destacó.
Trasladar el vaciadero: el debate que pide mirada técnica
Consultada por las propuestas legislativas de sectores de la oposición que plantean mover el vaciadero municipal ante el crecimiento urbano horizontal, la coordinadora pidió dejar de lado las especulaciones políticas y concentrarse en los aspectos técnicos.
«El residuo tiene tres etapas: generación, traslado y disposición final. Influyen muchos factores y una planificación que no está hecha desde una mirada técnica puede fracasar en cualquiera de sus etapas. Cuando se pasó del viejo vaciadero al Centro Ambiental, que estamos hablando de menos de 400 metros de distancia, fue un desafío enorme y tuvimos tres meses con situaciones complicadísimas. Hay un desconocimiento absoluto de los costos; hoy el municipio afronta un costo operativo que antes no tenía porque antes solo se descargaba y se acomodaba con la topadora, mientras que hoy la logística del centro ambiental supera ampliamente los recursos, agravado por la asfixia de las políticas públicas nacionales», argumentó.
Microbasurales, inspecciones y una política que se presenta como inédita
Sobre los focos de basura informales que aparecen en distintos sectores poblados, la funcionaria explicó que el abordaje combina educación y control. «Buscamos erradicar los microbasurales urbanos desde la educación, pero si no se respetan las pautas tenemos el poder de policía a través del cuerpo de inspectores ambientales para sancionar a quienes no cumplen con los horarios y frecuencias del camión recolector. Esta es la primera gestión de la Municipalidad de la ciudad de Formosa que tiene recolección diferenciada y puntos verdes con campanas para ordenar los residuos, lo cual demuestra una prioridad clara sobre el tema», enfatizó.
Los recuperadores, la comunidad Qom y los que llegan de afuera
En el tramo final de la entrevista, Diaz Roig se refirió a la trama social que rodea al predio y al cirujeo informal. «En el Centro Ambiental tenemos una organización donde cubrimos casi 300 personas, de los cuales muchos pertenecen a la comunidad Qom e integran la plantilla de recuperadores urbanos que trabajan en la cinta clasificadora. Sin embargo, la demanda es mucho mayor y diariamente peleamos con la presencia de personas ajenas a las que llamamos intrusos. Es gente totalmente desempleada para la cual la basura es su único recurso; entran a revisar lo que nosotros ya dejamos como descarte para ver si encuentran ropa, calzado, mochilas u ollas rotas para uso personal o venta», relató.
El pedido a los vecinos antes de que el agua siga subiendo
Por último, la funcionaria apeló a la colaboración ciudadana con el mantenimiento de las vías de drenaje frente a las proyecciones meteorológicas adversas para la región. «Les pedimos a los vecinos que revisen las canaletas de los techos y los desagües pluviales. Es fundamental generar la menor cantidad de residuo posible en estas temporadas de altas lluvias y evitar las podas fuera de época. Ante cualquier corte de ramas o limpieza de césped, solicitamos comunicarse con la línea de atención al vecino 0800 9999 147 para que el municipio pueda retirarlo cuanto antes, evitando que los restos orgánicos o la basura en las calles terminen tapando los desagües pluviales antes de las crecidas que se aproximan», concluyó.