El rincón del hospital donde los pacientes no solo se curan: también aprenden a frenar la mente
Parecía una simple sala de espera, pero en el hospital de Jacinto Arauz la transformaron en algo muy distinto: un espacio donde el dolor se trata con más que remedios.
El Hospital Dr. Juan Munuce de Jacinto Arauz sumó un espacio pensado para pacientes ambulatorios que necesitan algo más que una medicación: un lugar de calma y contención mientras esperan su atención o la resolución de un cuadro agudo.
La iniciativa surgió del propio equipo de salud, que notó que la demanda emocional de los pacientes creció después de la pandemia. La licenciada en Enfermería Laura Kapustiansky explicó a La Arena que la sala se empezó a usar para internaciones abreviadas, es decir, aquellas que duran menos de seis horas, por un dolor agudo, la administración de hierro o alguna sintomatología transitoria que se resuelve con un suero o una espera controlada.
Un abordaje que va más allá de la patología
En ese espacio, el equipo busca generar tranquilidad y bienestar. Si el lugar está disponible y el paciente lo acepta, se lo invita a participar de distintas técnicas, entre ellas el mindfulness o atención plena. Kapustiansky detalló que se trata de llevar la atención al momento presente, algo que no siempre es habitual en una vida marcada por el ritmo automático o las preocupaciones por el futuro.
La idea, contó la profesional, viene de un trabajo de equipo que comenzó hace años en torno a las emociones, más allá de la patología concreta que motiva la consulta. Después de la pandemia, esas situaciones se intensificaron: la gente llega por una hipertensión y termina contando aspectos de su vida personal que antes no se animaba a compartir. Por eso, sostuvo, tuvieron que buscar nuevas herramientas para abordar la problemática integral del paciente.
El espacio no discrimina edades. Los niños también son recibidos allí mientras esperan resultados o evaluaciones: juegan con sus madres, escuchan música y disfrutan de un ambiente más relajado y confortable, lo que beneficia tanto al pequeño como al adulto que lo acompaña.
Kapustiansky resaltó que el objetivo final es ofrecer un abordaje más holístico del bienestar, que complemente la atención médica tradicional con un cuidado de las emociones y la contención del paciente en todo su conjunto.