El resultado electoral que hizo volar a la Bolsa de Brasil: los bancos treparon hasta 22%
Un banco de inversión le puso número al recorrido que todavía le queda a las acciones brasileñas después del rally del lunes. La cifra que maneja sorprende, pero nadie se anima a descartar la volatilidad hasta el balotaje.
Los mercados brasileños vivieron este lunes una jornada que no se veía desde marzo de 2020. La victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones presidenciales desató una ola de compras que revalorizó las acciones, fortaleció el real y derrumbó las tasas de interés de largo plazo. Los inversores empezaron a descontar, en cuestión de horas, la chance de un cambio de gobierno.
El Ibovespa cerró con una suba de 7,70%, hasta los 206.911,89 puntos: el mayor nivel de cierre de su historia y la mayor suba diaria desde marzo de 2020. Durante la rueda llegó a avanzar 9,1% y tocó un máximo intradiario de 209.605 puntos. El volumen negociado alcanzó los R$102.700 millones.
Dólar en baja y bancos en llamas
La reacción no quedó limitada a las acciones. El dólar cayó 4,12% frente al real y terminó alrededor de R$5, después de perforar incluso ese nivel durante algunas horas. La moneda brasileña registró así una de sus mayores apreciaciones diarias de los últimos años.
Los bancos estuvieron entre los grandes ganadores. BTG Pactual saltó 22,52%; Bradesco avanzó 13,57%; Banco do Brasil, 11%; e Itaú Unibanco, 10,37%. Santander Brasil tuvo una reacción bastante más moderada, con una mejora de 2,63%.
También hubo movimientos extraordinarios entre las compañías vinculadas al consumo y al mercado financiero. Magazine Luiza ganó alrededor de 24%, Cosan casi otro tanto y B3, la empresa que administra la Bolsa brasileña, avanzó más de 22%. Las acciones más vinculadas a la economía doméstica fueron precisamente las que encabezaron el rally.
Petrobras fue otro de los termómetros de la rueda. Las acciones preferidas de la petrolera estatal avanzaron algo más de 8%, aun cuando el petróleo Brent cayó cerca de 1,9%. La divergencia mostró hasta qué punto el movimiento estuvo determinado por la política brasileña y no por el contexto internacional.
Vale, en cambio, quedó afuera de la fiesta: sus acciones terminaron alrededor de 1% abajo. Mientras los papeles ligados al mercado interno, los bancos y algunas compañías estatales reflejaron inmediatamente la caída del riesgo que percibieron los inversores, algunas grandes exportadoras tuvieron un comportamiento mucho más moderado.
La reacción fue todavía más espectacular entre algunas compañías brasileñas que cotizan en Nueva York. XP saltó alrededor de 33%, Nubank 13% y StoneCo y PagBank más de 20%.
JPMorgan y los bancos internacionales
La magnitud del movimiento no disuadió a algunos de los grandes bancos internacionales. JPMorgan elevó su recomendación para las acciones brasileñas de “neutral” a “overweight” y estimó que, aun después del salto del lunes, todavía podrían tener un recorrido adicional de entre 12% y 20%.
“Ese potencial de suba es mejor que el que puede ofrecer cualquier otro mercado de América Latina”, señalaron los estrategas del banco. JPMorgan sostuvo que Brasil combina ahora una perspectiva de menores tasas de interés, una moneda potencialmente más fuerte y un escenario político que el mercado considera más favorable.
El banco destacó además la magnitud de la sorpresa electoral. Antes de la votación, recordó, los mercados de predicción asignaban aproximadamente 85% de probabilidades a una victoria de Lula. El resultado obligó, por lo tanto, a recalcular en pocas horas un escenario que los inversores habían construido durante meses.
Goldman Sachs puso números al posible recorrido de otro de los activos que reaccionaron con fuerza: el real. El banco considera que, en un escenario favorable al mercado, el dólar podría caer hasta una zona de entre R$4,50 y R$4,80, frente a los aproximadamente R$5 con los que terminó el lunes. Incluso contempla niveles inferiores a R$4,50 si el próximo gobierno logra un ajuste fiscal suficientemente creíble y el contexto internacional acompaña.
El dato político detrás del rally
Detrás del movimiento estuvo el resultado electoral del domingo. Bolsonaro obtuvo 47,03% de los votos válidos, contra 45,16% de Luiz Inácio Lula da Silva, y ambos volverán a enfrentarse el 25 de octubre. El resultado sorprendió al mercado: las últimas encuestas anticipaban una pequeña ventaja del actual presidente en la primera vuelta.
Pero hubo un segundo dato político que los inversores miraron con atención: el avance de la derecha en el Congreso. El Partido Liberal aumentó su representación en el Senado de 15 a 28 bancas y se proyecta que tendrá 121 de los 513 escaños de Diputados. Para el mercado, una eventual presidencia de Bolsonaro acompañada por un Congreso más favorable podría reducir las dificultades para avanzar con reformas económicas.
También se desplomó el costo del dinero. Las tasas de los contratos de futuros de largo plazo llegaron a caer más de 130 puntos básicos. El contrato con vencimiento en enero de 2035 terminó alrededor de 12,8%, frente al 14,13% de la rueda anterior. El mercado comenzó incluso a asignarle alguna probabilidad a que el Banco Central acelere el ritmo de reducción de la Selic.
Por qué las tasas mueven todo
El mecanismo es relativamente sencillo. Brasil tiene una deuda pública elevada y paga tasas de interés muy altas. Cuanto mayores son las dudas sobre la capacidad del Estado para ordenar sus cuentas, mayor es el rendimiento que los inversores exigen para prestarle dinero. Esa desconfianza también encarece el financiamiento de las empresas, presiona sobre el dólar y reduce cuánto están dispuestos a pagar los inversores por una acción.
El lunes ocurrió el movimiento inverso. La posibilidad de una política fiscal más restrictiva redujo de golpe esa prima de riesgo: cayeron las tasas, se fortaleció el real y aumentó el precio de las acciones. Eso ayuda también a entender por qué los bancos, las constructoras, las compañías financieras y las empresas vinculadas al consumo estuvieron entre las grandes ganadoras. Son negocios particularmente sensibles al costo del dinero: tasas más bajas abaratan el crédito y el financiamiento, pueden impulsar el consumo y, al mismo tiempo, elevan el valor que el mercado asigna hoy a las ganancias que esas compañías esperan obtener en el futuro.
Vale sirve como contracara. Una minera exportadora depende mucho más del precio internacional del mineral de hierro y de la demanda de China que del costo del crédito dentro de Brasil. Por eso quedó prácticamente afuera de una fiesta que se concentró, sobre todo, en los activos más expuestos a la economía doméstica.
Escenarios optimistas y advertencias
Morgan Stanley también planteó escenarios considerablemente más optimistas. En su hipótesis favorable, el Ibovespa podría aproximarse a los 250.000 puntos si se consolida la expectativa de un cambio de política económica. UBS, por su parte, considera que un ajuste fiscal creíble podría producir una revalorización superior al 30% en los próximos meses.
Citi también interpretó el resultado como un cambio relevante en la percepción de riesgo. Para sus analistas, la primera vuelta generó una mayor confianza en la posibilidad de un marco económico “más orientado al mercado y fiscalmente conservador”, apoyado en disciplina fiscal, reducción de la inflación, incentivos al sector privado y una mejora de la confianza de los inversores.
Pero la velocidad de la revaluación también abrió interrogantes. Después de una suba de 7,7% del índice y avances superiores al 20% en algunas compañías, una parte importante del escenario favorable ya quedó incorporada en los precios.
“Queda por verse si el senador finalmente demostrará ser más responsable fiscalmente que Lula en un cuarto mandato no consecutivo. Sin embargo, es probable que los mercados le den el beneficio de la duda”, dijo Thierry Larose, portfolio manager de Vontobel.
La expresión “beneficio de la duda” resume buena parte de lo que ocurrió el lunes. El mercado no esperó a conocer un presupuesto, un equipo económico o un paquete de reformas. Comenzó a pagar por anticipado la posibilidad de que aparezcan.
Marco Saravalle, estratega jefe de Krivo Capital, puso el límite precisamente allí. “Un Congreso de derecha no significa necesariamente un Congreso fiscalista”, advirtió. Para el estratega, existe una distancia entre la expectativa generada por el resultado electoral y la capacidad de un eventual gobierno de transformar esa expectativa en medidas concretas.
Gabriel Mollo, de Daycoval Corretora, agregó otro elemento: todavía quedan tres semanas hasta el balotaje. Durante ese período, el mercado seguirá las encuestas, las alianzas políticas, las propuestas económicas y la capacidad de articulación de los candidatos. “El segundo turno, por lo tanto, tiende a estar marcado por una elevada volatilidad”, afirmó.