El respiro que durará poco: el gas vuelve a las industrias del NOA, pero la tormenta energética sigue acechando
El alivio climático permitió que el gas vuelva a las industrias del NOA, pero ¿hasta cuándo? La resolución 66/2026 y las obras inconclusas amenazan con un nuevo colapso ante la próxima ola de frío.
Las industrias del NOA recuperaron el suministro de gas gracias a un inesperado alivio climático, pero el alivio podría ser temporal. El sistema energético regional sigue al borde del colapso frente a cualquier nueva ola de frío, y las soluciones estructurales aún parecen lejanas.
Eduardo Gómez Naar, presidente de la Unión Industrial de Salta (UIS), confirmó que "la situación del abastecimiento de gas para las industrias de la región mejoró respecto de los primeros días de julio, ya que las empresas dejaron de estar bajo una restricción total del suministro". Sin embargo, aclaró que "el escenario sigue siendo de mucha preocupación", porque el sistema "continúa siendo extremadamente vulnerable frente a los picos de demanda invernal del NOA".
La resolución 66/2026 de la Secretaría de Energía de la Nación agravó la endeblez estructural. La reconfiguración en el sistema de transporte redujo un 35% el volumen de disponibilidad firme en el área de distribución de Naturgy. Esto dejó a cientos de empresas en una disyuntiva: aceptar restricciones de hasta el 100% en los días más fríos o pagar precios exorbitantes en el mercado spot, con valores de 18 dólares por millón de BTU, frente a los 4,5 dólares de la tarifa regulada. Muchas plantas fabriles, ingenios azucareros y fábricas cerámicas quedaron paralizadas, con turnos suspendidos.
¿El fin de la incertidumbre?
Por ahora, el "veranito" redujo los consumos residenciales y permitió que el gas fluya nuevamente hacia la industria. Pero el alivio es frágil: apenas las temperaturas vuelvan a caer, las restricciones regresarán. La actividad industrial de la región sigue envuelta en una incertidumbre energética casi absoluta.
Obras inconclusas y cuellos de botella
Las obras de reversión del Gasoducto Norte, licitadas en agosto de 2023 e inauguradas en noviembre de 2024, están incompletas. Las adecuaciones en las plantas compresoras de Ferreyra, Deán Funes (Córdoba), Lavalle (Santiago del Estero) y Lumbreras (Salta) acumulan retrasos por demoras en los pagos. El escenario gasífero del NOA se resume en tres cifras: los yacimientos del norte salteño aportan apenas 2,5 millones de metros cúbicos diarios; el Gasoducto Norte no puede transportar más de 15 millones; y los picos de demanda invernal superan los 22 millones. Incluso con las cuatro plantas compresoras operativas, los cuellos de botella impiden que el gas de Vaca Muerta llegue en volúmenes suficientes.
El gobierno nacional dejó las inversiones para una segunda etapa de ampliación atadas al interés privado, con un horizonte de ejecución de al menos un año y medio.
"La industria necesita reglas claras"
Gómez Naar advirtió que "lo ocurrido durante las últimas semanas dejó en evidencia que el norte argentino no cuenta con la infraestructura ni con las condiciones de abastecimiento necesarias para garantizar previsibilidad a la producción industrial". Y reclamó: "Esperamos que el Gobierno Nacional, junto con los organismos competentes y las empresas transportistas y distribuidoras, adopten las medidas necesarias para que esta situación no vuelva a repetirse en el invierno de 2027".
Naturgy NOA informó a los industriales que la situación se debe a las limitaciones de la resolución 66/2026 y que gestionan capacidad adicional mediante concursos abiertos aún sin adjudicar. "Desde la UIS valoramos el diálogo, e insistimos en la necesidad de avanzar con soluciones estructurales", acotó Gómez Naar.
Hay gas de sobra, pero faltan obras
Daniel Montamat, exsecretario de Energía de la Nación, explicó: "El problema no es la falta de gas, sino de obras para que llegue desde Vaca Muerta al norte argentino". Y aseguró que las reservas neuquinas "dan para abastecer al mercado doméstico, el regional y más".
El crítico escenario combina el aumento de la demanda domiciliaria, la necesidad de recurrir a Gas Natural Licuado importado y la suba del precio internacional del GNL. El Gobierno eliminó el rol de Enarsa como proveedor de última instancia, pero no construyó un mercado que funcione sin esa figura. El resultado: un contexto donde cada uno se arregla como puede con el gas.