El reordenamiento de la Plaza 25 de Mayo pone en jaque a los feriantes de los fines de semana
El municipio avanza con un reordenamiento en la Plaza 25 de Mayo y cientos de familias feriantes temen perder su único sustento de los fines de semana. Un jubilado de 75 años contó lo que está en juego: "No puedo pagar nada".
La Municipalidad de la Capital notificó a puesteros y vendedores ambulantes de la Plaza 25 de Mayo que habrá un reordenamiento del espacio público. La medida encendió las alarmas entre los artesanos que trabajan allí desde hace años, sobre todo los viernes y sábados, cuando se concentra la mayor parte de sus ventas.
Carlos Giménez, integrante de la agrupación Achalay, explicó en el programa Mañana Central de Ancasti Streaming la magnitud del conflicto: “Somos alrededor de 30 emprendedores los que estamos ahí entre artesanos y emprendedores en esa asociación. Y hay siete asociaciones más o menos que tienen ese número, o sea que son 200 familias que se van a quedar sin un sustento de los días viernes y sábados, que es cuando más se trabaja”.
El impacto no es solo laboral. Giménez, de 75 años, contó que su situación personal es delicada: “Yo soy un jubilado, tengo 75 años y tengo la jubilación mínima. Necesito tener este recurso porque si no, no puedo vivir: no puedo pagar alquiler, no puedo pagar nada”.
El origen del descontrol
Según el feriante, la sobreocupación del paseo comenzó a fines del año pasado, cuando el municipio implementó el Punto Joven. “Ahí comenzó el descontrol porque aparecieron los revendedores. Se ha desvirtuado los productores, los artesanos, con los revendedores”, detalló.
Mientras la comuna avanza con un censo para relevar a los ocupantes del predio, las agrupaciones históricas pidieron una instancia de diálogo. Su objetivo es mantener sus lugares habituales y diferenciar la artesanía de la reventa comercial.
“Lo que nosotros queremos es que el municipio nos respete nuestra historia, que respete nuestra forma de trabajar y que podamos seguir trabajando en la plaza. Estamos tratando de conciliar con el municipio para ver si nos quedamos nosotros, y que realmente a los que tienen que retirar de ahí o a los que tienen que reubicar es a la otra gente que no tiene nada que ver con la actividad artesanal”, concluyó.