El Reino Unido planea vetar productos de los asentamientos israelíes y la respuesta de Israel no se hizo esperar
Londres se prepara para prohibir la venta de productos de los asentamientos en Cisjordania y ya hay una advertencia clara desde Tel Aviv. Mientras tanto, un ministro israelí metió a la Argentina en el medio de la pelea.
El gobierno británico, encabezado por el primer ministro Andy Burnham, se dispone a anunciar la prohibición de productos provenientes de los asentamientos israelíes en Cisjordania. La medida, que se conocerá en los próximos días, responde al plan de expansión de esas colonias, que según Londres pone en riesgo la posibilidad de un estado palestino.
Se espera que el secretario de Exteriores, Ed Miliband, dé los detalles en la Cámara de los Comunes. La semana pasada, el propio Miliband ya había anticipado que el Reino Unido "reiniciaría" sus vínculos con Israel.
Antes del anuncio oficial, el secretario de Trabajo y Pensiones, Pat McFadden, intentó acotar el alcance de la medida. Aclaró que "no pretende ser un boicot a todos los productos israelíes", sino que estará "dirigida específicamente a la expansión de estos asentamientos, que son ilegales según el derecho internacional, en Cisjordania". En diálogo con Times Radio, McFadden sostuvo que "en el centro de la declaración está la idea de que el Reino Unido, junto con muchos otros países, no quiere ver que la posibilidad de una solución de dos estados en Israel y Palestina sea borrada por cambios en los hechos sobre el terreno".
El cruce por Malvinas que salió a la luz
La tensión diplomática se da en paralelo a un pedido que llegó desde el propio gabinete israelí. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, le reclamó al primer ministro Benjamín Netanyahu que reconozca la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. En su cuenta de X, Ben-Gvir escribió: "Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio argentino ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino".
El gobierno de Netanyahu impulsó en los últimos tiempos un aumento en la construcción de asentamientos en Cisjordania, territorio que Israel ocupa desde la Guerra de los Seis Días de 1967 y que los palestinos reclaman como parte central de su futuro estado. Para Tel Aviv, Cisjordania forma parte de la patria bíblica e histórica del pueblo judío, y rechaza la creación de un estado palestino.
El Reino Unido, aliado histórico de Israel, reconoció el año pasado al estado palestino en un intento por reactivar la solución de dos estados. El gobierno laborista ya había aplicado sanciones previas contra algunos colonos y puestos de avanzada ilegales por violencia contra palestinos y construcción no autorizada. Ahora, el anuncio ampliaría esas sanciones para incluir el comercio de bienes, y posiblemente algunos servicios, con todos los asentamientos de Cisjordania.
Burnham expresó su preocupación por el proyecto de asentamiento E1, aprobado por Israel, que en la práctica dividiría el territorio en dos. Organizaciones palestinas y de derechos humanos advierten que esa iniciativa podría sepultar las esperanzas de un futuro estado palestino.
La respuesta de Israel no tardó. El canciller Gideon Saar advirtió que "si Gran Bretaña actúa contra Israel, Israel actuará contra Gran Bretaña". En tanto, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, calificó la medida como "discriminación contra el pueblo judío" y sugirió que el Reino Unido podría enfrentar "repercusiones o represalias" de Washington.