El refugio patagónico que se esconde detrás de un río y enamora a cada visitante
Villa Llanquín, un pueblo de 100 habitantes escondido en la Patagonia, se convierte en el destino perfecto para quienes buscan paz y paisajes únicos. ¿Cómo llegar? La respuesta te va a sorprender.
La Patagonia argentina guarda rincones que parecen sacados de un sueño, pero pocos son tan accesibles y a la vez tan escondidos como Villa Llanquín. Este pequeño paraíso, al que solo se llega cruzando el río Limay en una balsa gratuita, promete una experiencia única en medio de la naturaleza más pura.
¿Dónde queda y cómo llegar?
Villa Llanquín se encuentra en la provincia de Río Negro, a unos 40 kilómetros de San Carlos de Bariloche, sobre el kilómetro 1610 de la Ruta Nacional N°237, en el Departamento Pilcaniyeu. Lo que lo hace aún más especial es su acceso: una balsa gratuita que cruza el río Limay todos los días de 8 a 20 horas, permitiendo el traslado de vehículos. También se puede llegar a pie por un puente peatonal.
Un pueblo chico, una paz inmensa
Con apenas unos 100 habitantes, este paraje rural es sinónimo de tranquilidad. Los visitantes destacan la calma que se respira en cada rincón, un lujo cada vez más difícil de encontrar. Pero no es solo paz: los paisajes de montaña, donde el río se encuentra con el bosque patagónico, regalan postales que quitan el aliento.
Actividades para todos los gustos
Quienes llegan a Villa Llanquín no se aburren. Las opciones van desde cabalgatas y senderismo hasta paseos en bote o bicicleta. Un imperdible es el campo de lavandas “Lavandas del Limay”, que alberga más de 4.000 especies de plantas y se ha convertido en una atracción por sí mismo.
Este rincón patagónico demuestra que aún existen lugares donde la naturaleza manda y el tiempo parece detenerse. ¿Te animás a descubrirlo?