El récord de nieve en la cordillera de San Juan que ilusiona: qué pasará con los diques
La nieve acumulada en la cordillera supera los 2 metros y los diques están listos. ¿Cuánta agua llegará al río San Juan? Los detalles que todavía faltan conocer.
La cordillera de San Juan vive una temporada histórica: en algunos sectores la nieve acumulada ya supera los dos metros, una cifra que multiplica por cinco los registros del año pasado. Mientras crece la expectativa por el derrame, las autoridades aseguran que los diques están listos para recibir el agua que se viene.
El pronóstico hídrico es alentador y las primeras mediciones muestran un escenario muy distinto al de los últimos años. El dato más impactante: en Río Volcán se midieron 2,16 metros de nieve, contra apenas 40 centímetros del año pasado.
Sin embargo, desde el área hídrica provincial piden cautela: todavía es temprano para convertir esa acumulación en una cifra concreta de agua disponible. Habrá que esperar el momento justo para medir en altura no solo cuánta nieve hay, sino también su densidad y cuánto puede aportar durante el deshielo. Mientras tanto, los diques atraviesan constantes procesos de mantenimiento que los dejan preparados para el derrame que se aproxima.
Una temporada que puede ser excepcional
El secretario de Recursos Hídricos y Energías Renovables, David Devia, calificó la situación como atípica y anormal desde el punto de vista estadístico.
“El pronóstico hídrico este año es atípico y anormal en San Juan según lo que muestra la información estadística. Tenemos un año con un amplio registro de nevadas, lo cual no sucedía hace mucho tiempo en las condiciones que presenta la cordillera sanjuanina”, señaló el funcionario la semana pasada.
Según explicó, los registros históricos indican que un evento de estas características podría repetirse aproximadamente cada 22 o 25 años, por lo que la temporada actual aparece como particularmente significativa en términos de acumulación nívea y del posible derrame que tendrá el sistema hídrico provincial.
“Este año es de abundante nevada y abundante registro en lo que va a ser en términos hídricos”, sostuvo Devia, aunque aclaró que el buen escenario de una temporada no modifica por sí solo la situación hídrica estructural de la provincia.
Río San Juan: la gran incógnita es cuántos hectómetros cúbicos aportará
La gran pregunta que deberá responder el pronóstico hídrico será cuánta agua llegará finalmente al río San Juan durante la próxima temporada.
Devia explicó que el análisis se realiza sobre balances plurianuales y que un año con un posible superávit no significa que se modifique la condición hídrica de mediano y largo plazo. “El derrame que se espera, obviamente, es positivo para este año”, afirmó el secretario, aunque insistió en que será necesario mantener criterios de manejo y control frente a la eventual abundancia de caudal.
El ciclo hídrico provincial tiene además una fecha clave: finaliza el 30 de septiembre y comienza el 1 de octubre. A partir de allí se inicia la nueva temporada y será necesario establecer con mayor precisión cuántos hectómetros cúbicos podrá entregar el río San Juan.
Para obtener una fotografía precisa de la situación de la cordillera, las autoridades esperan contar con una ventana meteorológica adecuada durante septiembre. El deshielo está calculado para comenzar entre la segunda quincena de septiembre y los primeros días de octubre, por lo que la medición deberá realizarse antes de que se inicie la fusión de manera significativa.
Devia explicó que realizar un muestreo demasiado temprano podría generar errores, porque la nieve todavía podría seguir acumulándose después de la medición. “Nosotros apuntamos a los picos máximos de nevada, y cuando tenemos el pico máximo de nevada, antes de que comience la fusión, ese dato sí es el que uno necesita para poder categorizar, punto por punto, cuál es el tipo de nieve y cuál es la densidad que tiene”, explicó.
Por ese motivo, los sobrevuelos que habitualmente se realizan durante esta época están sujetos a las condiciones meteorológicas de la cordillera. La expectativa es poder realizar las mediciones hacia mediados de septiembre, siempre que exista una ventana de tiempo que permita volar con seguridad.
No alcanza con saber cuánta superficie está cubierta de nieve
Uno de los puntos centrales que remarcan desde Recursos Hídricos es que una mayor superficie cubierta de nieve no necesariamente significa una mayor cantidad de agua disponible.
La diferencia está en la altura y, fundamentalmente, en la densidad de la nieve acumulada. Una superficie extensa puede estar cubierta por una capa delgada, mientras que una superficie menor puede concentrar varios metros de nieve.
“Entonces, no es solamente la superficie de nieve, sino también es la altura, y la nieve se va compactando. Entonces, también interesa la densidad”, explicó Devia.
Esta información permite posteriormente transformar el volumen de nieve en un equivalente de agua y estimar cuánto de ese acumulado podría convertirse en escorrentía hacia los ríos y, finalmente, en disponibilidad hídrica.
Tres ejes para calcular el pronóstico hídrico
Para elaborar el pronóstico, la provincia trabaja sobre tres grandes ejes. El primero corresponde a la información estadística histórica, que permite comparar las condiciones actuales con otros períodos y establecer modelos de comportamiento.
El segundo está relacionado con las nuevas tecnologías y los sensores remotos, principalmente mediante imágenes satelitales. Estas herramientas permiten determinar la superficie cubierta por nieve y seguir su evolución sobre grandes extensiones de la cordillera.
El tercer eje es el muestreo directo de nieve en altura, que permite conocer características que las imágenes satelitales no pueden determinar con la misma precisión, especialmente la densidad y el tipo de nieve en cada punto.
Este trabajo también incorpora nuevos modelos basados en redes neuronales, desarrollados mediante un trabajo conjunto con la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ).
La combinación de estos tres elementos permite ajustar la metodología y reducir el margen de error a la hora de convertir la información sobre nieve acumulada en una estimación de agua disponible.
Los diques se encuentran en condiciones normales
Frente a la posibilidad de un derrame superior al de temporadas anteriores, Devia también llevó tranquilidad respecto del estado de las presas y centrales hidroeléctricas de la provincia.
El funcionario aseguró que los diques se encuentran en condiciones normales y que los trabajos de mantenimiento, control y auscultación de las presas se realizan de manera rutinaria a través de la Dirección de Recursos Energéticos.
“Los trabajos de mantenimiento, de control, con auscultación de presas se llevan de manera rutinaria”, explicó, y destacó además que la provincia cuenta con personal capacitado y con experiencia en el seguimiento de estas estructuras.
En ese sentido, sostuvo que no existen inconvenientes vinculados con la seguridad de los paredones ni de las centrales hidroeléctricas y que las estructuras están preparadas para soportar y controlar la dinámica de crecimiento de los caudales.
Un septiembre clave para conocer el futuro hídrico de San Juan
Con una acumulación de nieve que en algunos sectores ya supera los 2 metros y un registro de 2,16 metros en Río Volcán, la cordillera sanjuanina presenta un panorama que genera expectativas para la próxima temporada hídrica.
Pero el dato definitivo todavía deberá esperar. Septiembre será un mes clave para realizar los sobrevuelos, los cateos y las mediciones de densidad en los puntos históricos de muestreo. Esa información permitirá conocer con mayor precisión cuánto de toda esa nieve podrá transformarse en agua.
El verdadero dato llegará cuando se pueda medir el acumulado máximo antes del comienzo del deshielo, previsto entre la segunda quincena de septiembre y los primeros días de octubre. Recién entonces San Juan podrá tener una estimación más precisa de cuántos hectómetros cúbicos aportará el río San Juan durante el próximo ciclo hídrico.