El Puyutano tenía la ventaja deportiva a favor y podía especular. Eligió otra cosa: salió a buscarlo y lo resolvió con tres gritos en el Serpentario. Ahora le queda un último paso, ante un rival que ya sabe lo que es levantar una copa.
Sportivo Desamparados jugó como si no tuviera red. El Víbora vapuleó 3 a 0 a Marquesado en el Serpentario y se metió en la final del Clausura del fútbol sanjuanino, con una actuación que no admitió reparos y que dejó al Puyutano a un solo paso del título.
El conjunto de Puyuta llegaba con el mejor registro de la fase regular y con la chance de que un empate le bastara para avanzar. Lejos de administrar esa ventaja, salió a buscar el partido desde el primer minuto y lo encontró sin sobresaltos.
El gol que abrió todo
A los 27 minutos de la primera etapa, Agustín Aguilar rompió el cero y desató el festejo en las tribunas. Con esa conquista, el local se fue al descanso con la tranquilidad del resultado y el control del trámite.
Marquesado, en cambio, necesitaba dar vuelta la historia para seguir con vida. Pero el panorama se le puso cuesta arriba apenas arrancó el complemento.
El segundo golpe y la sentencia
A los 5 minutos de la segunda parte, Santiago Tello estiró la diferencia y dejó al Far West contra las cuerdas. Con el 2 a 0, el equipo visitante quedó obligado a arriesgar y a dejar espacios, algo que el Víbora supo aprovechar.
Desamparados no se replegó. Mantuvo el dominio del juego y a los 34 del complemento apareció Lucca Flores para clavar el tercero y sellar la clasificación sin discusión.
El pitazo final certificó lo que el Puyutano venía construyendo desde el arranque de la campaña: una fase regular sobresaliente y una semifinal resuelta con autoridad. Marquesado quedó eliminado y el conjunto de Puyuta se ganó su boleto al partido más esperado del torneo.
El rival de la final
En la definición estará Minero, el último campeón del Apertura, que consiguió su pasaje tras eliminar a Alianza por penales. Dos equipos con argumentos de sobra para pelear por la corona del Clausura.
La final se jugará el jueves próximo en cancha neutral, con el Bicentenario como posible escenario, y sin ventaja deportiva. Es decir, el primer puesto que consiguió Desamparados en la fase regular ya no tendrá ningún peso: si los 90 minutos terminan igualados, el campeón saldrá desde el punto penal.
El Puyutano ya hizo su parte. Fue el mejor de la fase regular, respondió en la semifinal y se metió en la gran final. Ahora tiene a Minero enfrente y un título en juego, con la chance de que una vuelta olímpica le abra la puerta de una Superfinal justamente ante el mismo rival, para abrazarse por fin con una gloria que hace 36 años no logra alcanzar en un torneo oficial.