El puente que unió dos boliches y sigue dando que hablar 35 años después
Fabián Matassa tenía 22 años cuando arrancó en la empresa que terminó comprando el terreno de enfrente y uniéndolo con un puente peatonal. Hoy, 35 años después, cuenta qué pasó con los chicos que bailaban ahí y qué espera para el futuro.
Un boliche de Arroyo Seco cumple 35 años y su marca distintiva sigue siendo un puente peatonal privado que cruza la avenida San Martín y conecta dos pistas. Miles de rosarinos y jóvenes de la región pasaron por Pasacalle desde que abrió sus puertas el 20 de diciembre de 1991, y el local sigue funcionando cada sábado.
La movida nocturna de los 90 tenía una lógica propia. No alcanzaba con una propuesta musical: las discotecas competían por sus instalaciones. En ese contexto, Pasacalle se destacó en la zona con una particularidad que todavía hoy despierta curiosidad: un paso peatonal privado que une sus dos boliches por encima de la avenida San Martín.
De Olaff a un complejo de 3.000 personas
Fabián Matassa tenía 22 años cuando arrancó en la empresa. Hoy tiene 57 y sigue al frente del establecimiento junto a su socio Juan Carlos De La Fuente. Según contó, el origen fue un grupo de amigos que venía trabajando en otras discos, entre ellas Olaff, un histórico punto de encuentro de fines de los 80 en Arroyo Seco.
El cambio de tendencia del rubro empujó la necesidad de ampliar. Compraron el terreno de enfrente y levantaron un nuevo boliche. "Pensábamos cómo hacer funcionar los dos lugares y dijimos 'bueno, los unimos con un puente' ¡y lo hicimos!", relató Matassa.
Olaff recibía a unas 500 personas. Con la incorporación del nuevo inmueble, la capacidad trepó a 3.000. Muchos recuerdan que de un lado sonaban los lentos y del otro, la movida. La última reforma de magnitud fue en 2010: desde entonces el complejo tiene cuatro niveles, tres pistas, ocho barras y un VIP a cada lado de la avenida, uno de ellos construido en forma de diamante.
Bandas en vivo y una apuesta que no garantizaba el éxito
El puente se volvió un imán para las fotos, pero por sí solo no alcanzaba. La otra pata de la receta fue la visión artística. "Traíamos a las bandas más importantes de Argentina en aquel momento. Estoy hablando de Rata Blanca, Fabulosos Cadillacs, Diego Torres, Vilma Palma, Zimbabwe, Auténticos Decadentes, Los Pericos, Los Ratones Paranoicos, El Símbolo, por nombrar algunas. Después, la música que pasábamos era lo divertido que se escuchaba en la época", detalló el dueño.
Los hijos de aquellos primeros clientes
Tras tres décadas y media, Pasacalle recibe ahora a los hijos de quienes iban en los 90. El recambio también se nota en la tecnología: "Hemos ido modernizándonos con la iluminación y pantallas LED, el sonido, modificamos las barras, entre otras inversiones".
Matassa observa cambios profundos en los hábitos de los jóvenes, aunque conserva un público fiel. "Hace 35 años, los jóvenes salían los sábados sin falta porque era una de las únicas formas de socializar y conocer gente. Hoy en día, los chicos hablan mucho por redes sociales y están más conectados, así que esa función se perdió un poco", explicó.
La clave para sostener la convocatoria, según el empresario, es subir la vara de la propuesta: "Traemos muchos cantantes de los estilos que se escuchan hoy. Hay mucho RKT, nos vamos actualizando y estamos al día con lo que les gusta a los jóvenes".
El público actual ronda hasta los 25 años. "Antes se veía más gente que rondaba los treinta años, quizás había más mezcla, pero ese público encontró refugio en bares, otro tipo de movida", detalló.
La Full, el reencuentro de los veteranos
Los mayores tienen su propia cita: la Full, la fiesta retro que se hace dos veces al año y completa su capacidad con la preventa de tickets. "Explota. Es toda gente que vino al boliche y que quizás hace veinte años que no lo hace, entonces se reencuentra con todas las instalaciones. No es lo mismo que una fiesta retro en cualquier salón, sino que es en el mismo lugar en el que vivieron sus anécdotas", describió Matassa.
Para esos encuentros el aforo se calcula en unas 2.400 personas, con el objetivo de dar más comodidad en las pistas. "No queremos hacerla más veces al año porque es un evento en el que ponemos mucho trabajo para que todo salga perfecto", agregó. La próxima edición será el 24 de octubre. Junto a la Full, la Black Party y la fiesta de disfraces son las celebraciones más conocidas de la disco.
El verano en Mica y la mira puesta en la tercera generación
Con la temporada de calor, Pasacalle traslada su actividad a Mica, un predio para 3.000 personas ubicado en el ingreso a Arroyo Seco sobre la autopista, tal como hace desde 2010.
Matassa ya piensa en lo que viene después. "Esta es la segunda generación de chicos que vienen a la disco. Tenemos que llegar a la tercera. Cuando vengan los nietos de los que venían en los 90, me doy por hecho", concluyó.
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