El puente que las mujeres de Cuyo necesitan para entrar al negocio minero
Julia Echegaray armó una fundación para que las emprendedoras no se queden afuera de la minería. Pero se topó con un obstáculo inesperado.
La Fundación Mujeres que Inspiran se convirtió en un puente entre el talento local y la gran industria minera. Con sedes de acción en toda la región, su presidenta, Julia Echegaray, busca profesionalizar a las emprendedoras para que se sumen a la cadena de valor de un sector que exige estándares cada vez más altos.
Echegaray es jachallera, martillera y coordinadora inmobiliaria. Su experiencia en logística y producción de eventos la llevó a crear un proyecto con personería jurídica que ya recorre Cuyo. La entidad nació en la pospandemia: entre 2021 y 2022 organizó exposiciones de emprendedoras y en 2023 obtuvo su personería jurídica, además de celebrar su primer Foro de Mujeres.
“Buscamos salir de las capacitaciones trilladas que no suman. Conectamos directamente a las emprendedoras con profesionales de primera línea en áreas financieras, impositivas, legales y de posicionamiento de marca”, sostiene la titular.
Certificaciones internacionales: el filtro real para competir
Uno de los ejes centrales que sumó la fundación es la certificación de normas internacionales de calidad y seguridad. Para Echegaray, capacitar sin dar herramientas de certificación genera una falsa expectativa que termina en frustración.
“Si no preparamos a los emprendimientos para que puedan competir con las grandes empresas y sumarse a la cadena de valor minera y energética con estándares de calidad, de nada sirven las capacitaciones. Se genera expectativa en la gente y después se frustra porque no cuenta con los estándares de calidad y seguridad necesarios para ingresar”, explicó.
Tras su experiencia en Uspallata, la fundación trabaja junto a una consultora de especialistas en normas internacionales para adaptar a los proveedores locales a los exigentes requisitos de la alta industria.
“Una mina es una microciudad”
Al analizar la demanda del sector, Echegaray derribó mitos sobre los perfiles necesarios para trabajar en la actividad minera. Aseguró que las grandes empresas priorizan, tanto por marco legal como por políticas de sustentabilidad, la inclusión de pequeños proveedores locales.
El desafío en Jáchal: servicios, logística y economía circular
En su departamento natal, la dirigente remarcó que existe un abanico enorme de oportunidades que requiere preparación estratégica inmediata para abastecer a los yacimientos norteños. Los ejes clave a desarrollar incluyen logística y servicios especializados (transporte de personal, catering de alta montaña, lavandería industrial y servicios de bienestar), capital humano local en áreas como la bromatología, cadena de valor local con productos regionales y gestión de residuos con economía circular.
“Por supuesto que hay que prepararse para abastecer a la minería, pero es algo que en Jáchal se puede hacer perfectamente”, sostuvo.
Calingasta y el salto de emprendimientos a pymes
La fundación también consolidó su labor en Calingasta tras relevamientos en Barreal y zonas aledañas en el marco de proyectos como Los Azules. Allí, las emprendedoras locales expresaron la necesidad de contar con oportunidades reales para competir contra grandes proveedores de afuera de la provincia.
El objetivo final de la institución es transformar el perfil productivo de las mujeres de Cuyo, garantizando que el impacto económico quede en la zona. “El próximo objetivo es profesionalizar y escalar grandes negocios en manos de mujeres. Queremos transformar el talento femenino para que se convierta en un eslabón clave e indispensable de la cadena de valor minera y energética; que pasen de ser pequeños emprendimientos a convertirse en pymes proveedoras certificadas, preparadas para operar hoy y con las industrias del futuro”, afirmó Echegaray.
Las interesadas pueden contactarse a través de la página web https://fundacionmqi.com o por mail a [email protected].