El pueblo de Central ya habló: el ciclo de Almirón está agotado y solo falta el cómo

Todos esperaban que Central levante con Almirón y pasó lo contrario: el ciclo está agotado y la gente ya sentenció. Lo único que falta es el cómo de la despedida.

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El pueblo de Central ya habló: el ciclo de Almirón está agotado y solo falta el cómo
El pueblo de Central ya habló: el ciclo de Almirón está agotado y solo falta el cómo

La paciencia de los hinchas de Central tiene un límite y parece haber llegado. El ciclo de Jorge Almirón al frente del equipo está agotado y, aunque la dirigencia aún no tomó una decisión, la tribuna ya sentenció: la historia del entrenador en Rosario es cosa juzgada.

El periodista David Ferrara, en una columna publicada en El Ciudadano, sostiene que el tiempo decantará el paso de Almirón por Central, así como ocurrirá con varios de sus jugadores fetiche como Pizarro, Copetti o Pol. La decisión, según la nota, dependerá de Gonzalo Belloso, presidente del club, quien deberá terminar con su capricho y entender su propia frase: nadie está por encima de Central.

¿Cuándo y cómo será la despedida?

La columna plantea que lo único que queda por definir es el cuándo y el cómo. Las opciones van desde después del clásico, tras la final con Estudiantes o al cierre del Clausura y la tabla general. A pesar del presente, el autor remarca que Central tiene equipo para ganar todos esos objetivos, pero advierte que habrá que estar firmes: apoyando, pero también exigiendo.

El texto recuerda que Central descendió por años de aplausos a jugadores horripilantes, entrenadores que no les importó el club y dirigencias pésimas. En ese sentido, la crítica se vuelve necesaria para no repetir los errores del pasado.

La vara alta y los dobles estándares

La nota también apunta contra la gestión de Belloso, quien marcó una "vara alta" al decidir que Ariel Holan no continúe por su mano dura y postura inflexible. Esa misma vara, según el autor, no se aplica con jugadores como Copetti, quien tras la última falta de respeto debería estar cortando el césped en la Ciudad Deportiva. Ni siquiera un gol en el clásico cambiará el veredicto que ya dio la gente.

El clásico, en tanto, puede ser un bálsamo o un respiro, y la final contra Estudiantes, la oportunidad de devolver algo de la ilusión desperdiciada. La despedida, concluye, también puede ser dulce, siempre que el equipo le dé algo a la gente que se enamoró de la expectativa.

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