El proyecto radical que sacude la reforma electoral: boleta única en dos cuerpos y un piso del 5%
El radicalismo propone una boleta única en dos cuerpos y un piso del 5% para acceder a bancas, mientras el socialismo y el peronismo mantienen posturas distintas. ¿Qué proyecto se impondrá en la Legislatura?
La reforma electoral en Santa Fe entra en una etapa decisiva. Este semana, el oficialismo presentará sus proyectos en la Legislatura, pero el radicalismo ya anticipó un cambio que genera ruido: propone reemplazar las cinco boletas actuales por solo dos, una para cargos provinciales y otra para municipales. La iniciativa, que busca ordenar la oferta electoral tras el fin de la mayoría automática, choca con la postura del socialismo y el peronismo.
¿Cómo sería la nueva boleta?
Según una fuente del pullarismo, la boleta provincial incluiría gobernador y vice, diputados provinciales y senador departamental, mientras que la local concentraría intendente y concejales. El elector seguiría marcando un casillero por rubro, pero las categorías se agruparían en un mismo papel según el nivel de elección. En las PASO, en cambio, se mantendría una boleta por categoría.
El cambio no es menor. Con la nueva Constitución, desde 2027 la Cámara de Diputados será más proporcional, sin mayoría automática. La boleta agrupada busca que el votante vea claramente qué lista de diputados y qué candidato a senador acompañan a cada fórmula a gobernador. No es una vuelta a la boleta sábana, pero sí un intento de que la elección legislativa quede atada a la ejecutiva.
El piso del 5% que deja afuera a los chicos
Pero la discusión no termina en el diseño. El radicalismo también propone un piso del 5% del padrón para acceder a bancas legislativas, igual que los senadores peronistas. Si se aplicara el escrutinio de 2023, fuerzas como el Frente Amplio por la Soberanía (tres diputados) y Viva la Libertad (dos) quedarían afuera. El efecto es doble: reduce la fragmentación y encarece las rupturas dentro de las coaliciones.
El socialismo, en cambio, propone un piso del 3%, mientras que los diputados perottistas bajan al 3,5%. La negociación está abierta, y en los pasillos ya se especula con un posible acuerdo: tres boletas (con senadores departamentales separados) y un piso del 4%.
La reforma electoral será la primera prueba de fuego tras la reforma constitucional. El desafío es adaptar el sistema a una representación más proporcional sin caer en la ingobernabilidad.