El proyecto de Vischi que promete 30 años de reglas firmes ya tiene media sanción
Doce millones de dólares como piso, 30 años de estabilidad tributaria y una excepción que mira al interior: el régimen que impulsa «Peteco» Vischi ya tiene media sanción y apunta a un eslabón que hasta ahora nadie cubría.
El Senado de la Nación le dio este jueves 29 de octubre un respaldo contundente al proyecto de ley que redactó el radical correntino Eduardo «Peteco» Vischi: la iniciativa que crea el Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (Riir) sumó dos tercios de los votos del recinto y pasó a la Cámara de Diputados, donde buscará su sanción definitiva.
La herramienta está pensada para empresas medianas y grandes que quieran radicar capitales desde los 12 millones de dólares, con un objetivo que el propio legislador viene repitiendo: que la plata no quede concentrada en los grandes centros urbanos.
Qué ofrece el régimen
El texto aprobado contempla un paquete de alivio fiscal que apunta a acelerar el retorno de la inversión. Entre los puntos principales figuran la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, la devolución anticipada de los saldos a favor en el IVA y una garantía de estabilidad tributaria que se extiende por 30 años.
A eso se le suman beneficios locales para aquellas provincias y municipios que decidan adherir a la normativa.
El articulado también incorpora una flexibilidad clave: el piso de los 12 millones de dólares podrá adaptarse según la realidad de las cadenas de valor del interior. La norma habilita excepciones en los montos mínimos para actividades estratégicas como la producción agropecuaria, la industria forestal, el sector pesquero y los desarrollos vinculados a eficiencia energética o instalación de sistemas de riego.
El argumento de Vischi en el recinto
El presidente de la bancada radical defendió la iniciativa con un diagnóstico sobre el contexto internacional. «Hay una gran oportunidad para la Argentina, el mundo está demandando lo que tiene, lo que puede producir y desarrollar como los alimentos y energía. Ante esta situación, vemos como los regímenes para atraer grandes inversiones a nivel país están rindiendo sus frutos», remarcó.
En esa línea, el senador libreño explicó que el proyecto viene a completar un esquema que ya tenía dos extremos: los grandes proyectos y las pequeñas empresas. «También el Rimi, un régimen para pequeñas empresas, pero faltaba este eslabón intermedio al que apuntamos con este proyecto, que son las inversiones para medianas y grandes empresas que, probablemente, tengan una mirada más federal y puedan apostar al desarrollo productivo de los distintos rincones del país», expuso.
Vischi puso el foco en el efecto sobre el empleo y la balanza comercial. «Si incrementamos sustancialmente el volumen de las exportaciones argentinas, no solamente se generarían divisas para la macroeconomía, sino que también se van a crear nuevas fuentes de trabajo, que debe ser el objetivo más importante», sostuvo ante sus pares.
El mensaje al sector privado
Al cierre de su intervención, el legislador agradeció el acompañamiento de los distintos bloques que permitieron alcanzar la media sanción y apuntó directo a los inversores: «Esto tiene que ver con recuperar la confianza de los inversores para nuevos proyectos, para nuevos planes de inversión, que permitan entender que la recuperación anticipada va a acelerar la posibilidad de reinvertir recursos».
«Eso va a posibilitar dinamizar nuestras economías regionales, generar nuevos engranajes para proyectos de gran envergadura y, a su vez, aprovechar el contexto internacional para, con esta seguridad jurídica, atraer inversiones e ingresar a mercados que se están abriendo en el mundo para los argentinos. Es una gran oportunidad histórica que no podemos perder», concluyó.
Por qué importa en Corrientes
Hasta ahora los estímulos económicos nacionales estaban concentrados en los megaproyectos extractivos o energéticos que superan los 200 millones de dólares, canalizados a través del Rigi (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones). Para una provincia con el perfil productivo de Corrientes, ese umbral resultaba prácticamente inalcanzable para la mayoría de los emprendimientos agroindustriales, arroceros, citrícolas o madereros que mueven la economía local.
La nueva escala intermedia, combinada con las excepciones para el sector forestal y los sistemas de riego, abre una puerta concreta para la radicación de aserraderos de última generación, plantas de biomasa y complejos de industrialización de alimentos en los parques industriales correntinos.
La garantía de reglas claras por tres décadas y la posibilidad de recuperar rápido el crédito fiscal del IVA responden, además, a un reclamo histórico de las cámaras empresariales del Nordeste, que cargan con costos logísticos más altos por la distancia a los puertos y por la falta de infraestructura ferroviaria y energética.