El protocolo que ya se usa en Rosario para pedir ayuda en bares y boliches: ¿cómo funciona?
¿Qué hay que decir en un bar o boliche para que el personal active el protocolo sin exponerte? La frase es una sola y ya se aprobó en Rosario: la provincia debate extenderla a todos los locales nocturnos.
La Cámara de Diputados de Santa Fe dio media sanción a un proyecto que busca extender a toda la provincia un protocolo de asistencia para situaciones de acoso, abuso o peligro en espacios nocturnos. La iniciativa se basa en “Preguntá por Ángela”, una herramienta discreta que permite a una persona en riesgo pedir auxilio al personal del local.
La frase “¿Está Ángela?” funciona como contraseña: quien la pronuncia ante un mozo, encargado o guardia activa el protocolo sin necesidad de dar explicaciones. El sistema está pensado para bares, restaurantes, boliches, festivales, eventos, alojamientos y otros espacios de ocio que se adhieran.
Los cinco pasos del protocolo
El esquema de actuación se organiza en cinco pasos: recibir, resguardar, evaluar, preguntar y acompañar. Recibir implica escuchar sin interrogar ni exigir detalles. Resguardar es ofrecer un espacio seguro sin aislar a la persona. Evaluar significa determinar, con preguntas mínimas, si hay peligro inmediato o una emergencia médica. Luego se pregunta qué necesita y, finalmente, se acompaña la opción que elija.
El protocolo prevé respuestas diferenciadas según el nivel de riesgo. Ante un peligro inminente puede activarse el 911; si hay una emergencia médica, el 107. En casos de violencia sexual, la indicación es acompañar y ofrecer alternativas sin obligar a realizar una denuncia.
Cuando la persona no puede pedir ayuda
El programa también contempla situaciones en las que la persona no puede solicitar asistencia directamente. El personal debe estar capacitado para reconocer señales de vulnerabilidad, intoxicación, posible sumisión química, situaciones de control o violencia de pareja, y otros indicadores que justifiquen un acercamiento preventivo.
La organización interna de cada establecimiento es otro eje central. Antes de cada turno deben quedar definidos los roles, los teléfonos de emergencia, los espacios de resguardo, las salidas y los procedimientos de intervención. También se establecen criterios sobre iluminación, accesos, baños, pasillos y puntos de ascenso y descenso.
Qué pasa con la persona señalada como agresora
El protocolo plantea separarla y fijar límites sin generar una confrontación que pueda agravar la situación. Además, busca preservar la privacidad: se recomienda registrar solo la información indispensable y evitar que el episodio se convierta en motivo de exposición o rumores dentro del local.
El respaldo político y los antecedentes
La diputada provincial Rosana Bellatti, autora del proyecto que obtuvo media sanción, sostuvo que la iniciativa busca que las mujeres puedan “salir, disfrutar, encontrarse con sus amigas y volver a casa seguras”. El texto prevé capacitación para el personal, articulación con municipios y comunas, y la creación de un “Sello Seguro” para identificar a los espacios que implementen el protocolo.
La experiencia internacional es el antecedente directo: “Ask for Angela” comenzó en el Reino Unido y luego se replicó en otros países como herramienta de prevención y primera respuesta en espacios nocturnos. Las evaluaciones disponibles muestran buenos niveles de conocimiento y respuesta en los establecimientos adheridos, aunque la evidencia sobre su capacidad para reducir efectivamente las agresiones sexuales todavía es limitada. Los especialistas destacan que su principal valor está en ofrecer una vía rápida y discreta para pedir ayuda y en ordenar la respuesta del personal.
Por eso, uno de los desafíos centrales no pasa solo por aprobar la norma, sino por lograr que la herramienta sea conocida por quienes podrían necesitarla y que los trabajadores de los locales sepan cómo actuar. En Rosario, el Concejo Municipal aprobó en septiembre un protocolo similar, y la iniciativa provincial busca ahora ampliar esa lógica a todo el territorio santafesino.