El problema que nadie quiere ver: cómo Adorni se convirtió en el mayor dolor de cabeza de Milei

¿Por qué Milei sostiene a un jefe de Gabinete que ni la gente ni la Justicia creen? Mientras el caso Adorni explota, la corrupción de las SIRA, 15.000 veces mayor, sigue sin investigarse.

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El problema que nadie quiere ver: cómo Adorni se convirtió en el mayor dolor de cabeza de Milei

Ocho de cada diez argentinos no le creen al jefe de Gabinete, y la Justicia tampoco. Mientras el Gobierno se desgasta defendiendo a Manuel Adorni, una encuesta revela que la mayoría cree que Milei lo mantiene por miedo a lo que sabe. Pero el escándalo no termina ahí: el caso SIRA, que involucra a Sergio Massa, es 15.000 veces más grande que el del funcionario.

¿Por qué Milei no echa a Adorni?

La consultora Management & Fit preguntó y las respuestas fueron contundentes: el 42,1% cree que Adorni tiene información comprometedora; el 21,9%, que es por cercanía personal; el 6,8%, por decisión de Karina Milei; solo el 19,6% lo considera inocente. El 9,7% no sabe. Esto significa que 8 de cada 10 encuestados no le creen al jefe de Gabinete.

Y la Justicia tampoco. Una fuente de la investigación afirmó: “Prefirió ser evasor antes que ladrón. Pero ahora se metió en un problema más grande, porque vamos a investigar para atrás. Y es muy probable que encontremos que esos U$S 500.000 del 2014 no existan. Con lo cual podría configurarse lavado de dinero”.

El peso de un cargo sin precedentes

Nunca en la historia argentina un jefe de Gabinete fue procesado estando en actividad. Y eso que hubo varios polémicos: Capitanich, Alberto Fernández, Massa, Aníbal Fernández, Cafiero, Manzur y Rossi. Ahora, Adorni podría ser el primero. La pregunta es: ¿cuánto más aguanta este hombre?

La senadora Patricia Bullrich fue directa: le dijo a Karina Milei y a Adorni en la cara: “No voy a poder aguantar la presión en el Senado. Vienen por vos y tienen los votos para sacarte”. Sus palabras reflejan el hartazgo del votante republicano, del PRO, de ese 20/22% que acompañó a JxC y hoy está asqueado.

La subestimación que duele más que la mentira

Adorni cometió dos errores que la gente no perdona. El primero, el “factor Messi”: usar el Mundial como cortina de humo, creyendo que la sociedad se olvida de todo con la pelotita. El segundo, el “pendrive mágico”: pretender que invirtió U$S 200.000 en Bitcoin en 2013, cuando esa cripto era un fenómeno marginal, sin ChatGPT, sin TikTok, con un iPhone 5S y Mercado Pago apenas despegando. Poner U$S 200.000 en Bitcoin en 2013 era como comprar un terreno en Manhattan cuando era un pantano.

Por eso, jode más la subestimación que la mentira. Y Milei, consultado por Luis Majul, fue tajante: “Ni en pedo se va”. Nadie entiende cómo un presidente sacrifica la credibilidad de su gobierno para sostener a un fusible hundido.

El costo político en el Gabinete

Ministros importantes ya sufren las consecuencias. Sandra Pettovello fue a merendar con su hijo y el mozo le preguntó: “¿Cuándo lo van a echar a Adorni?”. Luis Caputo, con una racha de buenas noticias económicas —inflación del 2,1%, riesgo país en 425 puntos, 107 compras consecutivas de reservas—, no tiene quien comunique los logros. El silencio del Gobierno es ensordecedor.

El verdadero elefante en la habitación

Pero mientras todos miran a Adorni, la mega corrupción de las SIRA sigue sin investigarse. Francisco Hauque declaró que el esquema generaba hasta un millón de dólares diarios de ganancia. La cifra total: U$S 7.500.000.000. Son 15.000 pendrives de Adorni. Nadie pregunta por Sergio Massa, Alberto Fernández, Matías Tombolini, Guillermo Michel, Valeria Fernández, Miguel Ángel Pesce, Lisandro Cleri, Elías Piccirillo, Martín Migueles ni Francisco Hauque.

El mecanismo era simple: de 1.000 empresas que querían importar, solo 3 o 4 recibían autorización. ¿El precio? Una coima del 15%. Luego, los dólares se vendían en el mercado blue con una brecha del 150%. Nunca se robó tanta plata como cuando la brecha superó el 200%.

Con Adorni, tolerancia cero. Con las SIRA, paciencia infinita. Como dice el refrán: no hay corrupción más rentable que la que nadie investiga.

El funcionario explicó por qué no renunció a su cargo tras las acusaciones de enriquecimiento ilícito.

Los aliados del Gobierno presionan para que renuncie Adorni.

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