El PRO quiere derogar la ley de descanso dominical en La Pampa y la respuesta fue contundente

¿Se puede sostener que el descanso dominical destruyó empleos y hundió las ventas cuando la ley lleva casi trece años en pie? Comerciantes y empleados salieron a responder con datos y una advertencia clara a los legisladores del PRO.

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El PRO quiere derogar la ley de descanso dominical en La Pampa y la respuesta fue contundente
El PRO quiere derogar la ley de descanso dominical en La Pampa y la respuesta fue contundente

Mientras un grupo de legisladores del PRO y de Comunidad Organizada impulsa una nueva ofensiva para derogar la Ley 2717 de Descanso Dominical, los principales actores del comercio pampeano salieron a blindar una norma que cumple casi trece años de vigencia. La postura es clara: “El domingo no es un franco cualquiera”.

El Centro de Empleados de Comercio de Santa Rosa y el de General Pico emitieron un documento conjunto, firmado por sus secretarios generales, Rodrigo Genoni y Daniel Lovera, en el que defienden la ley y cuestionan los argumentos de quienes buscan eliminarla.

“La Ley 2717 no fue una imposición del Estado ni de los trabajadores contra los comerciantes. Fue producto de un amplio acuerdo entre los Centros de Empleados de Comercio de La Pampa, las cámaras empresariales y el Gobierno provincial”, sostuvieron en un comunicado de prensa.

Un dato que no pasa desapercibido: Lovera, además de titular del CEC de General Pico, preside el bloque de diputados provinciales del peronismo.

Una ley que resiste los embates

La norma, sancionada en 2013 con el voto de 29 de los 30 legisladores provinciales, establece el cierre de los comercios los domingos, aunque con excepciones para despensas, verdulerías, quioscos, heladerías, rotiserías y otros comercios de cercanía.

Los dirigentes mercantiles salieron al cruce de quienes aseguran que el descanso dominical golpeó las ventas y el empleo. “¿Cuántos puestos de trabajo se perdieron por el descanso dominical? ¿Qué grandes superficies cerraron por no abrir los domingos? ¿Qué ventas desaparecieron en lugar de trasladarse a los otros seis días o al pequeño comercio?”, plantearon.

Además, remarcaron que la norma apunta fundamentalmente a limitar la apertura de las grandes superficies comerciales. En ese sentido, señalaron que durante seis días de la semana esas cadenas concentran una capacidad comercial, financiera y publicitaria enorme, mientras que el domingo se convierte en una oportunidad para los pequeños comercios de barrio y para que parte del consumo se quede en la economía local.

¿Más apertura, más empleo?

Otro de los argumentos que esgrimen quienes quieren derogar la ley es que permitir la apertura dominical generaría nuevos puestos de trabajo. Pero desde el comercio lo desmienten.

“Que las grandes superficies puedan abrir los domingos no significa automáticamente crear empleo. No existe ninguna obligación de contratar un solo trabajador adicional”, resaltaron.

Según explicaron, las empresas podrían distribuir la misma dotación de personal durante los siete días mediante francos rotativos, jornadas reducidas y otros mecanismos de organización horaria. En esa hipótesis, advirtieron, la apertura dominical podría derivar en que los mismos trabajadores sean distribuidos durante más días de la semana, con mayor flexibilidad en sus jornadas.

“Un franco el martes no es lo mismo que tener libre un domingo”, expresaron. La diferencia, explicaron, es que durante los días hábiles los chicos van a la escuela, las parejas pueden estar trabajando y las familias desarrollan sus actividades habituales. El domingo, en cambio, permite tener un día común para compartir en familia.

La Ley 2717 también fija horarios especiales para los días 24 y 31 de diciembre, con el objetivo de que los trabajadores puedan pasar las fiestas con sus seres queridos.

La discusión de fondo

Para los defensores de la normativa, el debate excede lo estrictamente comercial. “Detrás de esta norma existe una concepción mucho más amplia que decidir a qué hora abre o cierra un supermercado. Existe una idea de trabajo, de familia, de comunidad, de equilibrio, de valorar el tiempo de los trabajadores y trabajadoras”, plantearon.

Y en ese marco, reclamaron que antes de avanzar con la derogación se exhiban los datos que permitan determinar cuáles fueron efectivamente las consecuencias económicas y laborales de la ley durante sus casi trece años de vigencia.

“La Ley 2717 no debe derogarse, debe defenderse, porque detrás de cada trabajador y trabajadora hay una familia y detrás de cada familia hay una vida que también merece ser cuidada”, sostuvieron.

El respaldo de un impulsor histórico

El exdiputado provincial y comerciante Carlos Bruno (UCR), uno de los principales impulsores de la ley, también salió a defender su vigencia.

“Impulsé la Ley de Cierre Dominical en La Pampa porque estoy convencido de que el descanso, la salud y el tiempo en familia de los trabajadores no son un privilegio: son un derecho fundamental”, afirmó.

Bruno sostuvo que el debate actual obliga a recuperar los motivos que llevaron a sancionar la norma. “Hoy que se busca derogar esta ley, vuelvo a levantar la voz para recordar por qué la pusimos en marcha”, señaló.

“No se trata solo de comercio; se trata de qué tipo de sociedad queremos y de poner la dignidad humana por encima de cualquier interés”, agregó el exlegislador.

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