El primer centro de datos submarino del mundo ya está en funcionamiento: ¿qué se esconde bajo las aguas de Shanghái?
China sorprende al mundo con un data center bajo el mar. ¿Cómo logra enfriar los servidores de IA sin gastar tanta energía?
China acaba de inaugurar el primer centro de datos submarino del planeta, una instalación que promete revolucionar la forma en que se enfrían los servidores que alimentan la inteligencia artificial. Ubicado a 9 metros bajo el mar, frente a las costas de Shanghái, este data center busca reducir el consumo energético en un 20%.
El proyecto, desarrollado por HiCloud Technology y China Communications Construction, se encuentra a 6 kilómetros de la Zona Especial de Lin-gang, un polo tecnológico en la ciudad más poblada de China. Con una inversión de 226 millones de dólares, la estructura sumergida aprovecha el enfriamiento natural del océano y se alimenta principalmente de un parque eólico marino.
¿Por qué sumergir un centro de datos?
Los data centers son el corazón físico de internet y la inteligencia artificial. Procesan, almacenan y transportan millones de datos por segundo, pero generan un calor inmenso. Hernán Neirotti, especialista en infraestructura digital de Schneider Electric, explicó a TN Tecno: “Con el auge de la IA, los centros de datos enfrentan nuevos desafíos. La IA requiere una infraestructura especial; en la etapa de entrenamiento consume mucha más energía y genera mucho más calor”.
La solución de China es pionera: instalar los servidores bajo el agua. Según el gobierno local, el centro submarino reduce el consumo energético en una quinta parte comparado con los de superficie, gracias al enfriamiento oceánico. La publicación Gizmodo señaló que “obtiene la mayor parte de su energía de un parque eólico marino y aprovecha el efecto de enfriamiento natural del océano”.
Sin embargo, la iniciativa es más un piloto que un salto masivo. Su capacidad máxima es de 24 megavatios, muy por debajo de los centros tradicionales.
El costo ambiental de la IA
El consumo de agua de los data centers es un problema creciente. Un informe de la Universidad de las Naciones Unidas estima que para 2030 podrían usar 9.300 millones de litros anuales, equivalentes al consumo doméstico de toda el África subsahariana. Sumergir los centros en el mar podría aliviar esa presión, pero no sin riesgos: un proyecto similar en California, reportado por Wired, aumentó la toxicidad y afectó la fauna local.
Ante la demanda imparable de potencia de cómputo por la IA, también se barajan soluciones más extremas, como llevar los centros de datos al espacio, un plan respaldado por SpaceX de Elon Musk.