El primer 0 km de Maradona no fue un Ferrari: el Fiat que terminó abandonado en un gallinero
El primer 0 km de Maradona no fue una Ferrari ni un deportivo europeo: fue un Fiat 128 de producción nacional. Décadas después, un coleccionista lo encontró en un lugar impensable y lo devolvió a la vida.
Un 20 de octubre de 1976, un pibe de rulos de 15 años pisaba por primera vez el césped de La Paternal con la camiseta de Argentinos Juniors. Medio siglo después de aquel debut de Diego Armando Maradona en Primera División, la leyenda se recuerda por las gambetas, pero también por una pasión por los autos que lo acompañó en cada etapa de su vida.
Y en esa historia hay un capítulo que pocos conocen: el primer vehículo que el Diez estrenó de fábrica no fue un deportivo europeo de lujo, sino un sedán de producción nacional que, décadas más tarde, apareció tirado entre gallinas en un pueblo bonaerense.
El primero no fue un 0 km
Antes de ese estreno, Maradona ya había tenido un auto. En febrero de 1980, con 19 años y todavía radicado en Argentina, se compró un Porsche 924 usado, poco antes de cruzar el charco rumbo a España para jugar en Barcelona.
Como el viaje a Europa era inminente, casi no llegó a disfrutarlo. El modelo venía con motor cuatro cilindros 2.0 de 125 CV y caja manual de cinco marchas. Lo vendió en 1982, antes de comprar el Fiat, y en 2010 —cuando ya dirigía a la Selección— por esa unidad llegaron a pedirse 500 mil dólares.
Ahora sí: el Fiat 128 Europa CL5
El verdadero 0 km de Diego fue un Fiat 128 Europa CL5 color crema, inscripto el 24 de diciembre de 1982 tras las gestiones de su entonces representante, Jorge Cyterszpiler. Fue justo antes de emigrar al fútbol del Viejo Continente, y por entonces era habitual cruzarlo manejando por la ciudad a bordo del noble vehículo de tracción delantera.
El Diez se desprendió del auto en 1984. Pasaron casi dos décadas hasta que, en 2003, el coleccionista Martín Varrone lo encontró en estado de abandono dentro de un gallinero en la localidad bonaerense de Salto.
Tras una restauración artesanal que lo devolvió a su estado de fábrica, la unidad protagonizó recordadas sesiones de fotos frente a La Bombonera y la emblemática vivienda de Villa Devoto. Hoy sigue custodiado en la colección privada de la familia Varrone, que soñó con que Diego pudiera reencontrarse con su vieja reliquia, aunque ese deseo no llegó a concretarse.
El sedán que estrenó la quinta marcha y el aire acondicionado
Hacia 1981, el Fiat 128 dio un paso clave con la llegada de la variante Europa CL5, pensada para elevar el confort y las prestaciones del clásico sedán nacional antes del desembarco del Super Europa.
Su gran novedad era la transmisión manual de cinco velocidades sincronizadas, algo inédito para el segmento: permitía desahogar el régimen del motor en ruta, mejorar el consumo y reducir el ruido en el habitáculo.
En lo mecánico, el CL5 recurría al confiable propulsor naftero de 1.301 cc, cuatro cilindros en línea, alimentado por un carburador de boca simple Weber 32 ICEV o Solex 32 DISA. Con 62 HP y tracción delantera, alcanzaba unos 145 km/h, con un comportamiento ágil tanto en ciudad como en carretera.
Por fuera lucía la característica trompa de ópticas y parrilla rectangulares, con molduras laterales protectoras y llantas de diseño renovado. Puertas adentro sumaba elementos muy valorados para la época: aire acondicionado de fábrica, luneta trasera térmica con desempañador, radio AM, odómetro parcial en el instrumental y una práctica bandeja portaobjetos en la base de la selectora de cambios.