El presidente de COVIAR advierte: "Esto no es un commodity" y alerta sobre los cambios que plantea el Gobierno
¿Sabés qué cambiaría en el vino argentino si avanza la desregulación de Sturzenegger? Los detalles que preocupan a toda la industria.
Fabián Ruggeri, titular de la Corporación Vitivinícola Argentina, salió al cruce del anteproyecto de desregulación que impulsa Federico Sturzenegger. El dirigente aseguró que la iniciativa, aún sin presentación oficial, pone en jaque la identidad del vino argentino, la trazabilidad y el equilibrio de toda la cadena productiva.
La propuesta del ministro de Desregulación y Transformación del Estado generó un fuerte rechazo en el sector vitivinícola. Según Ruggeri, el texto conocido hasta ahora no solo contempla la eliminación de COVIAR, sino que también modifica aspectos clave de la elaboración del vino y del funcionamiento del mercado.
“Para nosotros es bastante perjudicial y bastante nocivo, pero también es extremadamente muy nocivo como industria. Estamos extremadamente preocupados porque hay un montón de artículos que tienen modificaciones bastante sustanciosas y bastante perjudiciales”, afirmó en diálogo con el Post.
¿Qué cambiaría con la nueva definición de vino?
Uno de los puntos más críticos es la nueva definición legal de vino que propone el anteproyecto. Ruggeri explicó que ya no estaría atada exclusivamente a la fermentación del jugo de uva recién molida, sino que se permitiría el uso de mostos sulfitados o concentrados rehidratados.
“Ya cambia sustancialmente todo el concepto. Voy a poder hacer vino con un mosto sulfitado o con un mosto concentrado rehidratado. Cambia totalmente el concepto de lo que es el vino”, sostuvo.
Además, la iniciativa habilitaría la mezcla de vinos importados con producción nacional sin necesidad de identificarlos, lo que eliminaría la trazabilidad. “Todos los sobrestocks que haya en el mundo van a venir a parar acá. No vamos a poder regular nunca más el mercado”, advirtió.
El impacto sobre los productores y el INV
Desde COVIAR consideran que la incorporación de vinos importados generaría un exceso permanente de oferta, afectando directamente el precio que reciben los productores de uva. Ruggeri remarcó que el problema no es una baja al consumidor, sino el daño a toda la cadena.
“Esto no es un commodity. Podés mezclar un trigo con otro trigo y no pasa nada. Los vinos tienen identidad, tienen cultura, tienen personalidad, tienen gente atrás, tienen familias”, afirmó.
Otro de los cambios cuestionados es el nuevo rol del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Según Ruggeri, el proyecto concentraría funciones regulatorias y de control en un mismo organismo, lo que lo convertiría en “juez y parte”. “Puede dictar las normas y además ejecutarlas y arbitrarlas. Es una locura total”, aseguró.
El dirigente comparó la situación con otros países productores: “Chile no lo permite, Brasil tampoco. Y si miramos a Francia, España o Italia, mucho menos. Ningún país serio productor de vino hace esto”.
Para Ruggeri, la propuesta refleja una mirada que desconoce las particularidades del sector. “Es el pensamiento de alguien que no entiende lo que significa la viticultura y la trata como si fuera cualquier otro producto agrícola”, concluyó.