El pozo que salió seco no los frenó: la petrolera noruega vuelve a buscar en el mar argentino
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El pozo que salió seco no los frenó: la petrolera noruega vuelve a buscar en el mar argentino

El primer pozo en aguas ultraprofundas había salido seco y parecía el final de la aventura. Equinor no solo sigue: ya eligió dónde perforar y con qué socios.

Equinor confirmó que avanzará a una segunda etapa exploratoria en dos bloques de la Cuenca Austral, junto a YPF y CGC, con perforaciones previstas para 2028-2029. La decisión llega más de dos años después del fiasco del pozo Argerich, que resultó seco.

En junio de 2024, el buque perforador Valaris abandonó las aguas frente a Mar del Plata tras dos meses fondeado a 300 kilómetros de la costa. Había completado el primer pozo en aguas ultraprofundas de la historia petrolera argentina, el Argerich x-1, y el resultado no fue el esperado: salió seco. Lejos de abandonar, la noruega Equinor apuesta ahora al sur.

La compañía informó que, junto con sus socios, decidió pasar al segundo período exploratorio en las licencias AUS 105 y AUS 106, en la Cuenca Austral. Equinor opera ambas: tiene el 40% de la primera, donde comparte el bloque con YPF y CGC, y el 53% de la segunda, donde su única socia es YPF.

La perforación está prevista para 2028-2029, sujeta a la obtención de los permisos ambientales y regulatorios. “La Argentina sigue siendo una pieza importante del portafolio exploratorio internacional de Equinor y ofrece opciones atractivas de largo plazo para el desarrollo de recursos costa afuera”, señaló la empresa.

Un plazo que vencía y una apuesta que se renueva

El 20 de octubre vencía el plazo para que la petrolera definiera si se comprometía a perforar. Según pudo saber LA NACION, de las seis áreas offshore que tiene en el país se quedó con cuatro, con intención de avanzar en tres. A las dos licencias australes se sumaría MLO 121, en la cuenca Malvinas Oeste, donde Equinor tiene el 100% y necesita conseguir un socio.

Cada pozo costaría unos US$70 millones, la mitad de lo que demandó Argerich por la profundidad del agua. La idea sería presentar los tres en un único proyecto al RIGI, cuyo piso de inversión es de US$200 millones y exige ejecutar el 40% en los primeros dos años.

En el norte, Equinor y YPF mantendrían el bloque CAN 100, donde se perforó Argerich. El primer período exploratorio de CAN 114, donde ya se hizo la sísmica, fue extendido por un año en julio. Sería el área que más le interesa a la noruega, pero YPF no la acompañaría, por lo que necesita sumar un socio.

Por qué insisten: la conexión geológica con África

El entusiasmo tiene una explicación geológica. Los descubrimientos de petróleo y gas costa afuera en Namibia y Sudáfrica alimentan la teoría de que el margen atlántico argentino podría ser similar. Hace 120 millones de años, el sur de Namibia estaba a no más de 200 kilómetros de la Argentina. En la empresa señalan que en Namibia hay dos zonas con resultados fuertes y que enfrente están la Argentina y Uruguay.

La Cuenca Austral, además, ya produce costa afuera. A 60 kilómetros de Tierra del Fuego hay seis plataformas del consorcio que lidera TotalEnergies, junto con Harbour Energy y Pan American Energy (PAE): Hidra, Kaus, Carina, Aries, Vega Pléyade y Fénix. En total abastecen el 20% de la producción de gas del país.

La competencia por el capital es global. Equinor —que ya se retiró de Vaca Muerta— opera en Angola, Nigeria y en el Permian, junto con Chevron, pero el rival directo es Brasil, con prospectos de mayor volumen. Según fuentes del sector, el RIGI blindaría las inversiones frente a los cambios de rumbo político, porque es una ley y prevé jurisdicción internacional para el peor escenario.

El desembarco noruego

Equinor y Golar —dueña de los buques de licuefacción que llegarán el año próximo para exportar GNL— son las caras más visibles, pero en la embajada de Noruega quieren que sean las primeras de muchas. “El offshore es importante en Noruega. Si eso se desarrolla, van a venir más empresas”, dijo el embajador Halvor Sætre en una ronda de prensa. La comparación con Brasil, que tiene una enorme operación costa afuera en el Presal, es elocuente: allí operan 300 empresas noruegas.

En la Argentina, la embajada tiene identificadas cerca de 40 compañías con actividad diversa. Cuando Sætre llegó al país, a fines de agosto de 2023, eran unas 25. En el mismo período, la Cámara Argentino-Noruega de Comercio pasó de casi 20 a 28 miembros. “Sabemos que hay más y estamos trabajando para identificarlas y que nos contacten”, explicaron en la embajada.

Core Marine es un ejemplo de esa búsqueda. La empresa, de 70 empleados, trabaja en el proyecto de Southern Energy (SESA) y se encargará de instalar sus dos buques, el primero en febrero de 2027. Desde la embajada la contactaron cuando se enteraron de su llegada y ahora se sumó a la cámara. Está en Brasil desde 2024 y el año próximo abrirá una oficina en Buenos Aires para quedarse entre 20 y 25 años.

En la ronda participaron también otras tres compañías noruegas. SAR, cuyo CEO es Tor Olav Schibevaag, se dedica al cumplimiento normativo y ambiental, y ya gestionó residuos en Vaca Muerta junto a su socio local, Confluencia. Axess Group, representada por Chris Walker, trabaja en exploración, producción e instalación, y tiene entre sus clientes a Golar y SESA. Per Magnus Nysveen, de la consultora de energía Rystad Energy, destacó el potencial que ven en la Argentina por Vaca Muerta y el offshore.

Los empresarios coincidieron en que es un buen momento para invertir porque es más fácil importar y girar dividendos, aunque advirtieron sobre la burocracia y la complejidad regulatoria. Para el embajador, el RIGI ayuda y también lo haría la ratificación del acuerdo comercial entre la EFTA y el Mercosur. “Soy optimista”, cerró.

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