El pozo que casi lo mata en la 34: caminó hasta el peaje con la llanta destrozada en la mano
Ramón Mamani viajaba a Tucumán cuando un pozo en la Ruta 34 le destrozó la llanta y casi lo hace volcar. Lejos de quedarse quieto, caminó hasta el peaje con la prueba en la mano y desató algo más grande.
Ramón Mamani viajaba a Tucumán cuando cayó en un pozo gigante en la Ruta Nacional 34, a la altura de Metán. El impacto destruyó la llanta de su auto y dañó el tren delantero: quedó al borde del vuelco.
El episodio ocurrió en el sur de Salta y expuso, una vez más, el estado del corredor vial. Mamani salvó su vida de milagro, según relató, y lejos de quedarse quieto decidió transformar la bronca en acción.
Con la llanta destruida en la mano, llegó hasta el puesto de Cabeza de Buey para escrachar a las autoridades y mostrar la trampa mortal en la que se convirtió la ruta. La imagen del metal destrozado en alto se volvió rápidamente un símbolo de la furia de miles de usuarios.
La protesta que se armó en el peaje
La llegada de Mamani coincidió con una protesta pacífica de vecinos y transportistas que se concentraron en el lugar para denunciar que viajar por Salta es una ruleta rusa. Los manifestantes apuntaron contra las empresas concesionarias y el Gobierno.
La pregunta que sobrevoló la manifestación fue directa: cómo pueden seguir cobrando peajes millonarios mientras las rutas están despedazadas y no garantizan la vida de nadie.
“Si hubiera volcado, ¿qué pasaba? ¿Quién le responde a mi familia?”, exclamó Mamani a los gritos, quebrando en llanto al poner en palabras el terror diario que sufren los automovilistas.
La protesta en Cabeza de Buey promete ser el inicio de una serie de reclamos más duros si no se suspende de inmediato el cobro en las cabinas hasta que el asfalto sea reparado.