El poste le dijo que no: el penal que le robó el triunfo a Belgrano y la reacción de Zielinski
Lo tuvo Passerini en el último suspiro, pero el palo se lo negó. Zielinski salió a bancarlo, aunque el reclamo por la falta de gol ya es un problema que no se puede esconder.
Belgrano dominó de punta a punta, generó las chances más claras y tuvo en el último suspiro un penal para ganarlo, pero el poste izquierdo de Lucas Passerini le negó el grito a todo el Gigante de Alberdi. El Pirata empató 1-1 con Huracán y dejó escapar dos puntos que tenía casi asegurados.
El partido fue un monólogo del local. Belgrano manejó la pelota, la iniciativa y los méritos, pero chocó una y otra vez contra la falta de precisión en el área rival. Del otro lado, el Globo apostó a esperar y golpear de contra, y con muy poco se quedó con un botín que en Córdoba consideran excesivo.
La noche, sin embargo, tuvo un final de película con desenlace amargo. Cuando el reloj marcaba el tiempo cumplido, el árbitro sancionó penal para el Pirata. Passerini tomó la pelota, la acomodó con gesto de máxima concentración y disparó fuerte, pero el palo izquierdo le devolvió el remate y el estadio entero se quedó con el grito atragantado.
El abrazo del Ruso a Passerini
Ricardo Zielinski salió a bancar a su delantero sin vueltas. En conferencia de prensa, el entrenador desactivó cualquier intento de buscar un culpable individual y puso el foco en lo colectivo.
“Passerini es uno de los que seguramente está nominado para patear los penales. Él lo pidió y los que erran penales son los que patean. El palo le dijo que no”, sostuvo el Ruso, con la templanza que lo caracteriza.
Para el DT, el error no es de uno solo. “El error siempre es colectivo, no es individual. Hay jugadas evitables, como otras que pasaron hace poquito. A veces, cuando no ligás, te pasa esto”, reflexionó, dejando en claro que el grupo sigue unido pese al golpe.
La falta de gol, el verdadero dolor de cabeza
Más allá de la dramática jugada final, lo que realmente preocupa al cuerpo técnico es la falta de contundencia. Belgrano genera, domina y llega, pero le cuesta un mundo convertir. “Teníamos para cerrarlo y no pudimos. Huracán llegó solo una vez”, se lamentó Zielinski.
El diagnóstico es claro: el funcionamiento colectivo es positivo, el equipo no baja la intensidad, pero la falta de gol se volvió un obstáculo recurrente que le impide transformar la superioridad en victorias.
El mercado de pases y la apuesta a los juveniles
La noche también dejó un sinceramiento del Ruso sobre el armado del plantel. “Tendríamos que haber traído un jugador, un recambio”, admitió, aunque explicó que la decisión del club responde a un proyecto institucional que prioriza darles lugar a los pibes de las inferiores.
“Posiblemente deberíamos haber incorporado para tener recambio, pero elegimos que los jugadores del club tuvieran la posibilidad”, detalló con orgullo. Y hasta acá, los juveniles están respondiendo: sostienen el protagonismo y alimentan la competencia interna que el DT busca consolidar.
Belgrano mostró fútbol, carácter e identidad. Ahora, el desafío de Zielinski es convertir esa superioridad en puntos. La contundencia, por ahora, le sigue dando la espalda.