El Polaco hizo estallar el cierre de A Toda Costa: la multitud que no se fue pese al frío
Lo esperaban como broche de oro y no defraudó: el show que hizo explotar el cierre del festival.
El Polaco coronó la novena edición de A Toda Costa con una noche multitudinaria en el Playón Municipal de Formosa. Pese a las bajas temperaturas, el público colmó el evento y ovacionó al artista durante toda su presentación.
El cierre del festival, que se extendió por tres jornadas, reunió a una multitud que llegó desde distintos puntos de la región. Turistas de Chaco, Corrientes y Paraguay se sumaron a la celebración, que ya se posiciona como uno de los encuentros culturales más convocantes del norte argentino.
Una carrera de casi 20 años
Ezequiel Iván Cwirkaluk, nombre real del cantante, lleva casi dos décadas arriba de los escenarios y más de 15 discos editados. Comenzó cantando en los bailes del conurbano bonaerense siendo muy joven y se convirtió en uno de los intérpretes más queridos de la música popular del país.
Su paso por A Toda Costa se destacó por el carisma y la conexión con el público, que le devolvió el cariño con aplausos y participación constante durante todo el show.
Una grilla que empezó temprano
La noche arrancó a las 19:30 con la presentación de artistas que vienen abriéndose camino en los festivales. Por el escenario mayor pasaron Leo Salas, Legüeros, el grupo Fusión, Lea Colman, Angela Garay, Activando Cumbia y Milton Frutos, antes de que El Polaco tomara el control de la noche.
Un festival que transformó la ciudad
A Toda Costa no fue solo música: deportes, danza, museos abiertos, paseos por el río y una feria de emprendedores formaron parte de una propuesta que se vivió en familia y sin costo de entrada.
El evento fue organizado por la Municipalidad de Formosa a través de la Subsecretaría de Deporte, Cultura y Turismo, con el acompañamiento del Gobierno de la Provincia, el SIPEC, las áreas de Turismo y Desarrollo Humano, y la Policía de Formosa.
Nueve ediciones después de aquella primera de 2017, el Paseo Ferroviario dejó de ser un predio de galpones cerrados y vías en desuso para convertirse en el lugar donde la ciudad se encuentra. El festival generó un circuito virtuoso en el que el deporte, la cultura, el turismo, la producción y el emprendedurismo se dieron cita, promoviendo el trabajo local y abriendo oportunidades para quienes producen y emprenden en Formosa.