El plan silencioso del Gobierno para domar al dólar: qué hay detrás de la nueva medida
El Gobierno amplía el crédito en dólares a todas las empresas para sumar oferta y sostener el tipo de cambio. Pero las consultoras ya advierten sobre riesgos que podrían complicar el plan.
El Gobierno lanzó una estrategia que promete cambiar las reglas del juego cambiario: ampliar el acceso al crédito en dólares para todas las empresas, no solo las exportadoras. La movida, anunciada la semana pasada, busca inyectar oferta de divisas en el mercado oficial y sostener la cotización en los $1500.
La decisión se presenta como un impulso al crédito privado en un contexto de tasas en pesos que no ceden. Pero el verdadero objetivo, según analistas, sería generar un colchón extra de dólares que ayude al Banco Central a calmar las aguas sin resignar reservas.
¿Cómo funcionará el nuevo esquema?
Hasta ahora, solo las empresas exportadoras podían endeudarse en moneda extranjera. Con el cambio, cualquier compañía podrá acceder a préstamos en dólares, pero con una condición innegociable: liquidar el monto en el mercado oficial. Esa obligación es la que garantiza una oferta adicional de divisas que el Gobierno espera aprovechar.
En el equipo económico se muestran cómodos con el dólar en $1500, aunque esa estabilidad tuvo un costo: el BCRA redujo notablemente sus compras de reservas durante agosto. La nueva medida podría reconciliar la calma cambiaria con la necesidad de acumular reservas.
Las advertencias de las consultoras
Outlier, en un informe reciente, señaló que la medida “debería generar oferta adicional de dólares como liquidación financiera al MLC, ayudando a sostener el techo ad hoc del tipo de cambio durante más tiempo”. Pero no ocultó su preocupación: “tomar crédito en dólares descalzado respecto de la moneda de facturación a poco más de un año de las presidenciales de octubre 2027 no parece un descalce trivial”.
Los analistas de PPI, en tanto, advirtieron sobre un posible efecto procíclico. En un escenario de estabilidad, el diferencial de tasas podría incentivar a las empresas a financiarse en dólares, lo que refuerza la oferta y sostiene la calma. Pero si la volatilidad aumenta, “los incentivos podrían operar en sentido contrario: algunas empresas podrían optar por cancelar sus obligaciones en dólares y migrar hacia financiamiento en pesos, generando una demanda adicional de divisas”.
El efecto multiplicador que quieren evitar
La exigencia de liquidar los dólares apenas se toma el préstamo busca eliminar o acotar el llamado “efecto multiplicador” del crédito en moneda extranjera. Ese mecanismo, que consiste en que los dólares prestados se depositen y se vuelvan a prestar en cadena, fue una de las causas del colapso del sistema financiero durante la Convertibilidad.
Para que el plan funcione, algunos especialistas sostienen que el BCRA debería comprar esos dólares y sumarlos a sus reservas. Si los adquiere un tercero y los deposita, podrían volver a circular y generar el efecto que se quiere evitar.
Max Capital, en su análisis, concluyó que el requisito “atenúa el potencial efecto multiplicador de los préstamos, dado que una parte termina en las reservas internacionales (aunque no la totalidad, y una parte volvería a los depósitos en dólares)”.
La apuesta del Gobierno es clara: sostener el techo del dólar con más oferta, sin tocar las tasas ni los encajes. Pero el éxito dependerá de cómo reaccionen las empresas y de la capacidad del BCRA para administrar los riesgos que ya empiezan a señalar los especialistas.